sábado, 2 de marzo de 2013

Dos "extraños"


Muchas veces que leo en redes sociales a Rodrigo diciendo que los amigos son aquellos hermanos que eliges, mentalmente me digo que tiene toda la razón y siempre estaré de acuerdo con esa afirmación; bueno es así que daré comienzo a esta historia.

Un día cualquiera de enero de 2012 en mi cuenta de Twitter, vi un personaje que me pareció muy particular con un nick bastante llamativo, así que decidí darle follow sin pensar que ese follow me traería una amistad que se volvió una hermandad fraterna, entre tantas interacciones que tuvimos en esta red un dia decidimos conocernos en persona, recuerdo muy bien que la cita la pusimos en la entrada de la Calle 45 de la Universidad Nacional a las 6 de la tarde de un lunes de marzo del año pasado; como siempre, yo no llegue a tiempo y Andrés, como se llama mi querido amigo estaba algo impaciente. 

Recuerdo muy bien que llegué a las 6:15 ya que estaba en clases y no me pude volar muy temprano, ya en la entrada de la 45 lo vi al lado de un árbol y pues de inmediato lo reconocí, parece ser que el no me reconoció; llevaba una chaqueta de jean, un jean, una bufanda verde hecha por el y una mochila y sus gafas cafés. Después de ese encuentro  decidimos ir a un café que queda cerca de la Nacional, no sé como se nos pasaron 4 horas y hablamos de todo: como si nos conociéramos de toda la vida. o de otra vida, o de tres vidas, lo que si nos quedó claro es que esa no sería la única vez que nos veríamos, es así como dos “extraños” nos conocimos para seguirnos conociendo.

Es así que, entre visitas a mi casa, a mi lugar de estudios, salidas a tomar un café ya sea  en Chapinero, en la 45 en un OMA o un Juan Valdez recogiendo a Mario después de su trabajo (otro de nuestros grandes amigos), llamadas frecuentes para saber uno del otro, visitas telefónicas de 2 o mas horas, la celebración de mi cumpleaños numero 22, las discusiones sobre las películas de Xavier Dolan,  el ayudarme un día con mi trabajo de grado, el hacerlo perder un dia en la Universidad Nacional y entre otros hechos nuestros lazos de amistad se fueron fortaleciendo de maneras que nunca imaginé, nuestras conversaciones siempre que nos vemos hablamos de diversos temas, desde revistas Vogue hasta música (a veces dice que tengo gustos de “viejito” solo porque me encanta Pink Floyd y Abba) y desde sexo sucio y descarnado hasta regaños, generalmente por parte mía hacia él: es un hombre terco…muy terco y obstinado. Todo de el me encanta, sobre todo, que me hace sacar una sonrisa cada vez que lo veo y eso es lo que siempre quise en un amigo.

Jamás olvidaré ese día, siempre recordaré como sin querer encontré a mi cómplice predilecto, a mi confidente más añorado, mi amigo siempre deseado y mi hermano anhelado, mi grandote hermano, no se si la persona que lea esta historia comparta conmigo que hay un amigo muy especial al cual no cambiamos por nada ni nadie.

Este cuento esta dedicado a ese personaje que amo mucho, Andrés te amo demasiado, no te imaginas como me alegra la vida tenerte a mi lado así sea para contradecirme en ocasiones. Gracias por hacerme mejor persona, y sabes que siempre tendrás un espacio en mi vida que nadie podrá reemplazar.

Con este cuento quiero hace parte de estos primeros 5 años de El Bayabuyiba.

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Gracias a Tomás por esta historia

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