Hace 6 horas
sábado 5 de diciembre de 2009
Sábado de sol
Sábado de sol, aluguei um caminhao, para levar a galera para comer feijao. Chegando lá mas que vergonha, só tinha maconha, os maconheiro tavam doidao, querendo o meu feijao... sábado de sol
lunes 30 de noviembre de 2009
Rio de Janeiro
No hay mucho que decir porque fue poco lo que hice allá. Reunión va, reunión viene pero algo alcancé a ver y a sentir. Debo decir desde ya que la ciudad es ciertamente maravillosa.
Bueno, varias impresiones: primero, la ciudad se está quedando sin mujeres, muchos hombres usando zunga (lo que nosotros llamaríamos narizona) pero pocas mujeres. Segundo, allá sí saben tratar el turista, ojalá aquí algún día aprendan. Tercero, la ciudad tiene magia.
Ya quiero volver... :P
Bueno, varias impresiones: primero, la ciudad se está quedando sin mujeres, muchos hombres usando zunga (lo que nosotros llamaríamos narizona) pero pocas mujeres. Segundo, allá sí saben tratar el turista, ojalá aquí algún día aprendan. Tercero, la ciudad tiene magia.
Ya quiero volver... :P
miércoles 25 de noviembre de 2009
Diatriba contra el Procurador
Cuando uno revisa el Dicccionario de la Real Academia de la Lengua Española se encuentra con seis definiciones directas de la palabra Procurador. Todas hacen referencia a una persona que es designada para representar los intereses de una comunidad o un grupo reducido de personas. La excepción es aquella que habla de la persona encargada en los conventos de cuidar los recursos de la congregación religiosa. En Colombia el Procurador es la cabeza del Ministerio Público y como tal debe velar por los derechos de los ciudadanos y es el encargado de investigar disciplinariamente a los funcionarios públicos.
La fundamental tarea que cumple el Procurador General de la Nación es tan importante en la institucionalidad colombiana que en su elección convergen todas las ramas del poder público. La Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado y el Presidente de la República deben seleccionar un candidato a una terna presentada al Senado. Varios artículos de la Constitución Política de 1991 hacen referencia a sus funciones, entre las que se destacan la defensa del orden jurídico y el patrimonio económico de la nación y velar por los derechos y garantías fundamentales de los ciudadanos.
Así, uno esperaría que el Procurador General de la Nación sea una persona que conozca muy bien la Constitución y la jurisprudencia de la Corte Constitucional, sea una persona independiente del Gobierno Nacional y que tenga interlocución con las minorías y los representantes políticos de todas las ideologías. Vaya sorpresa, cuando algún desprevenido se sienta a ver la historia de nuestro Procurador se da cuenta que no cumple con ninguna de las anteriores. No es defensor de los derechos fundamentales, no es bien visto en los círculos más progresistas ni en los grupos de los menos favorecidos. Ni hablar de su íntima relación con el Presidente y sus funcionarios.
No sorprende que una persona así haya sido elegido en el Congreso Nacional, finalmente allá no importan los méritos sino los contactos y Alejandro Ordoñez los cosecho con tiempo y dedicación. Su elección estaba cantada desde semanas antes a la votación en el Senado y nadie dudaba que una vez llegara al cargo iba a demostrar sus mejores cartas misóginas, homofóbicas, seculares y retrogradas. Tal vez el único que confió de buena fe en sus discursos en pro de un país igualitario y menos corrupto fue el senador del Polo Democrático Gustavo Petro.
Parece que Ordoñez no entendió muy bien el significa ser Procurador en Colombia. Tal vez él se imaginó que había que cortar las palabras para encontrar significado a su función. Me lo imagino pensando cosas como pro-curas o procura-orar. Tal vez, en su delirio por encontrar una pía manera de ejercer su encargo como ministro público decidió irse con la definición de la Real Academia a la que antes me referí y entonces se convirtió en un guardián de los recursos de los amigos del Presidente, es decir exonerar de culpa a los corruptos y hacerse el de las gafas cuando algo no funcionara bien, cuadrar las cuentas y dar un parte de tranquilidad.
Lo peor es que así fue. El señor Ordoñez llegó y borró la culpa del Ministro Diego Palacio y el embajador Sabas Pretelt de la Vega en el famoso caso de la “Yidis-política”. Ni hablar de su negativa para investigar la actuación de los hermanos Uribe Moreno en la casual compra de unos lotes en Mosquera que se valorizaron escandalosamente cuando ahí fue aprobada una Zona Franca. Su vista gorda seguramente no es culpable pero sí cómplice de que Colombia hay caído 5 puestos en el escalafón mundial de corrupción que organiza Transparencia Internacional.
Como su misión de dejar todo bajo la alfombra funcionó entonces empezó su segunda cruzada, la que había que emprender con crucifijo en mano para acabar con los derechos. Él aprendió de la mano del Opus Dei y los más conservadores católicos que está mal dar alas a los menos favorecidos. Él se olvidó de las enseñanzas de Fray Bartolomé de las Casas y del afamado jesuita San Pedro Claver. Él quería ver un Estado con un ordenamiento más parecido al de Irán que al de España o Alemania. Él quería que la doctrina más radical del Vaticano se impusiera sobre las costumbres legales del país.
Créanlo o no, lo está logrando. Puso en duda el fallo de la Corte Constitucional que permitió la Interrupción Voluntaria del Embarazo y reversó una política para que los jóvenes conozcan sus derechos sexuales y reproductivos. Es de tal trascendencia su opinión en contra del aborto que podría terminar por cambiar el Código Civil, la ley vigente más antigua del país, en la cual está el argumento que tomó Mónica Roa para presentar la demanda contra la penalización del aborto. Pues sí, suena fatídico mi argumento, pero como el Código Civil establece que vida hay sólo cuando uno puede respirar por sus propios medios y un feto de menos de 20 semanas no tiene la capacidad anatómica pues habrá que reformarlo para que un embrión tenga vida legal.
Ni hablar del tema homosexual, el Procurador ha expresado varias veces y sin desparpajos que aquellos que tienen relaciones con alguien de su mismo género son degenarados, pertenecen a un grupúsculo de personas que gustan de las aberraciones y que, muy importante, se deben acabar. Emitió un concepto desfavorable para que las parejas del mismo sexo puedan adoptar, desconociendo el derecho de los niños a tener una familia y con el argumento de que las familias las componen papá, mamá e hijos. Recuerdo que la mayoría de mis amigos y amigas crecieron con madres cabeza de familia que fueron abandonados por sus parejas cuando resultaron embarazadas o se separaron porque no soportaron la convivencia marital. Entonces el cuentico de las familias con figura materna y paterna se acabaron hace mucho.
Se me ocurre que para proteger a la familia también se irá lanza en ristre contra el divorcio o de pronto obligará a las mujeres a vivir con hombres que las maltratan, porque ese es un derecho de los que traen la comida a la casa. Tal vez también acabe con el derecho que tienen las personas a elegir sus creencias religiosas o a desarrollar su personalidad como mejor les parezca. A lo mejor el pro-orador instaure un tiempo para rezar antes de cada sesión del Congreso, al empezar las noticias o al comienzo de las labores públicas. De pronto de tanto rezo y postración no le alcanza el tiempo.
La fundamental tarea que cumple el Procurador General de la Nación es tan importante en la institucionalidad colombiana que en su elección convergen todas las ramas del poder público. La Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado y el Presidente de la República deben seleccionar un candidato a una terna presentada al Senado. Varios artículos de la Constitución Política de 1991 hacen referencia a sus funciones, entre las que se destacan la defensa del orden jurídico y el patrimonio económico de la nación y velar por los derechos y garantías fundamentales de los ciudadanos.
Así, uno esperaría que el Procurador General de la Nación sea una persona que conozca muy bien la Constitución y la jurisprudencia de la Corte Constitucional, sea una persona independiente del Gobierno Nacional y que tenga interlocución con las minorías y los representantes políticos de todas las ideologías. Vaya sorpresa, cuando algún desprevenido se sienta a ver la historia de nuestro Procurador se da cuenta que no cumple con ninguna de las anteriores. No es defensor de los derechos fundamentales, no es bien visto en los círculos más progresistas ni en los grupos de los menos favorecidos. Ni hablar de su íntima relación con el Presidente y sus funcionarios.
No sorprende que una persona así haya sido elegido en el Congreso Nacional, finalmente allá no importan los méritos sino los contactos y Alejandro Ordoñez los cosecho con tiempo y dedicación. Su elección estaba cantada desde semanas antes a la votación en el Senado y nadie dudaba que una vez llegara al cargo iba a demostrar sus mejores cartas misóginas, homofóbicas, seculares y retrogradas. Tal vez el único que confió de buena fe en sus discursos en pro de un país igualitario y menos corrupto fue el senador del Polo Democrático Gustavo Petro.
Parece que Ordoñez no entendió muy bien el significa ser Procurador en Colombia. Tal vez él se imaginó que había que cortar las palabras para encontrar significado a su función. Me lo imagino pensando cosas como pro-curas o procura-orar. Tal vez, en su delirio por encontrar una pía manera de ejercer su encargo como ministro público decidió irse con la definición de la Real Academia a la que antes me referí y entonces se convirtió en un guardián de los recursos de los amigos del Presidente, es decir exonerar de culpa a los corruptos y hacerse el de las gafas cuando algo no funcionara bien, cuadrar las cuentas y dar un parte de tranquilidad.
Lo peor es que así fue. El señor Ordoñez llegó y borró la culpa del Ministro Diego Palacio y el embajador Sabas Pretelt de la Vega en el famoso caso de la “Yidis-política”. Ni hablar de su negativa para investigar la actuación de los hermanos Uribe Moreno en la casual compra de unos lotes en Mosquera que se valorizaron escandalosamente cuando ahí fue aprobada una Zona Franca. Su vista gorda seguramente no es culpable pero sí cómplice de que Colombia hay caído 5 puestos en el escalafón mundial de corrupción que organiza Transparencia Internacional.
Como su misión de dejar todo bajo la alfombra funcionó entonces empezó su segunda cruzada, la que había que emprender con crucifijo en mano para acabar con los derechos. Él aprendió de la mano del Opus Dei y los más conservadores católicos que está mal dar alas a los menos favorecidos. Él se olvidó de las enseñanzas de Fray Bartolomé de las Casas y del afamado jesuita San Pedro Claver. Él quería ver un Estado con un ordenamiento más parecido al de Irán que al de España o Alemania. Él quería que la doctrina más radical del Vaticano se impusiera sobre las costumbres legales del país.
Créanlo o no, lo está logrando. Puso en duda el fallo de la Corte Constitucional que permitió la Interrupción Voluntaria del Embarazo y reversó una política para que los jóvenes conozcan sus derechos sexuales y reproductivos. Es de tal trascendencia su opinión en contra del aborto que podría terminar por cambiar el Código Civil, la ley vigente más antigua del país, en la cual está el argumento que tomó Mónica Roa para presentar la demanda contra la penalización del aborto. Pues sí, suena fatídico mi argumento, pero como el Código Civil establece que vida hay sólo cuando uno puede respirar por sus propios medios y un feto de menos de 20 semanas no tiene la capacidad anatómica pues habrá que reformarlo para que un embrión tenga vida legal.
Ni hablar del tema homosexual, el Procurador ha expresado varias veces y sin desparpajos que aquellos que tienen relaciones con alguien de su mismo género son degenarados, pertenecen a un grupúsculo de personas que gustan de las aberraciones y que, muy importante, se deben acabar. Emitió un concepto desfavorable para que las parejas del mismo sexo puedan adoptar, desconociendo el derecho de los niños a tener una familia y con el argumento de que las familias las componen papá, mamá e hijos. Recuerdo que la mayoría de mis amigos y amigas crecieron con madres cabeza de familia que fueron abandonados por sus parejas cuando resultaron embarazadas o se separaron porque no soportaron la convivencia marital. Entonces el cuentico de las familias con figura materna y paterna se acabaron hace mucho.
Se me ocurre que para proteger a la familia también se irá lanza en ristre contra el divorcio o de pronto obligará a las mujeres a vivir con hombres que las maltratan, porque ese es un derecho de los que traen la comida a la casa. Tal vez también acabe con el derecho que tienen las personas a elegir sus creencias religiosas o a desarrollar su personalidad como mejor les parezca. A lo mejor el pro-orador instaure un tiempo para rezar antes de cada sesión del Congreso, al empezar las noticias o al comienzo de las labores públicas. De pronto de tanto rezo y postración no le alcanza el tiempo.
lunes 23 de noviembre de 2009
¿Por qué Rodrigo?
Bueno en el anterior post les conté la historia de cómo llegué al mundo. Dejé una esquirla de la que ya se han quejado varios en msn y en facebook. Entonces decidí contarles por qué me llamo Rodrigo. Resulta que los chistes de mi tío hicieron mella en mis papás y ellos tontamente decidieron cambiarme el nombre. No puedo negar que me gusta llamarme Rodrigo, pero habría sido más especial llamarme Thiago.
El caso es que no fue difícil elegir un nombre. Mi papá propuso que fuera Rodrigo, porque así se iba a llamar él, solo que a última hora, como a mí, le cambiaron el nombre. Resulta que mi abuelo era alcalde de Sogamoso cuando mi papá nació y esa semana hubo unas inundaciones terribles que no le permitieron ir a registrar a mi papá. Le dio un poder a Rafaelito Salamanca para que registrara a mi papá como Rodrigo Sandoval. Resulta que a Rafaelito no le gustó Rodrigo, entonces decidió que no lo registraba si no se llamaba Carlos Alberto y por eso se llamó así.
Entonces long-story-short mi papá para hacerle un homenaje póstumo a su papá me puso Rodrigo. Ah, se me olvidaba y si hubiera nacido niña me habrían puesto Gabriela, nombre que le pusieron a mi hermanita 10 años después.
El caso es que no fue difícil elegir un nombre. Mi papá propuso que fuera Rodrigo, porque así se iba a llamar él, solo que a última hora, como a mí, le cambiaron el nombre. Resulta que mi abuelo era alcalde de Sogamoso cuando mi papá nació y esa semana hubo unas inundaciones terribles que no le permitieron ir a registrar a mi papá. Le dio un poder a Rafaelito Salamanca para que registrara a mi papá como Rodrigo Sandoval. Resulta que a Rafaelito no le gustó Rodrigo, entonces decidió que no lo registraba si no se llamaba Carlos Alberto y por eso se llamó así.
Entonces long-story-short mi papá para hacerle un homenaje póstumo a su papá me puso Rodrigo. Ah, se me olvidaba y si hubiera nacido niña me habrían puesto Gabriela, nombre que le pusieron a mi hermanita 10 años después.
domingo 22 de noviembre de 2009
De como nací yo
Hace unos días estaba en casa de mis padrinos y recordamos con carcajadas y buen vino la historia del parto que me trajo al mundo. Una historia curiosa que difícilmente se puede repetir. Hoy decidí escribirla. Algunos nombres los cambié, pero la historia es igual.
A las 6 ya habían llegado María Dionisia, Bethsabé y Alejandra, Gladys y Rafa los esperaban con guitarra, vino, aguardiente, chimenea y comida. La reunión no era casual, a mi tío y mi abuela les fascinaba recibir amigos en Suescún y reír, tomar trago y amanecer rememorando historias cómicas del pasado común.
La verdad es que esta vez era un pequeño homenaje a Dioni, que había dejado hace poco el cargo de directora de enfermeras de la Clínica Julio Sandoval Medina y en su reemplazo había llegado Bethsabé. Mi abuela, gran amiga de Dioni, decidió llevar a su reemplazo y a su antigua jefe a celebrar el merecido descanso. El 'Mono' había ido a recogerlas en el Renault 6 y había vuelto a Sogamoso con la promesa de volver la mañana siguiente con naranjas frescas, periódicos para los huéspedes y a recoger a las tres señoras.
A media noche el vino se había acabado, pero las reservas de Aguardiente Líder estaban prácticamente intactas. Dioni decidió empezar a tomar al estilo de otra de sus amigas y servía tragos dobles para mujeres sencillas. Escuchaban tangos, joropos y músicas brasileras de discos rayados de tanto uso. A veces cuando una canción les gustaba mucho o las hacía reír la repetían hasta que el sonido se distorsionaba. Rafa de vez en cuando ponía vallenatos para animar el ambiente y Bethsabé se salía de casillas porque le parecía una música tétrica.
Al otro lado del valle mi mamá se había despertado con dolores. Llamó a mi vovô (en portugués para diferenciarlas) y le pidió agua, una toalla y paciencia. Mi abuela rezó un padrenuestro, mi abuelo estaba ansioso para ver a su primer nieto varón nacer, los anteriores embarazos en la familia habían sido niñas. Media hora más tarde mi mamá rompió fuente. En aquella época mi familia vivía en un suburbio llamado Villa Blanca, que emulaba lo mejor de la vida gringa, grandes casas con amplios jardines. El problema era que llegar o salir era difícil. Pocas casas tenían teléfono y la nuestra no era una de esas.
La logística estaba planeada con antelación, a cualquier hora mi vovô podía pasar a la casa de Lucila de Arango a pedir el teléfono, marcar 706828 y esperar que transfirieran a mi abuela la llamada. Mi abuela en efecto saldría a recogerlas en el Renault 6 o en su defecto enviar al 'Mono'.
Efectivamente Lucila abrió en pijama, muerta de frío. Ofreció café a mi vovô mientras contestaban en Suescún. La música no dejada escuchar el teléfono, después de varios intentos alguien se percató que en efecto estaban llamando. Mi abuela no pensó quién podría ser y hasta pensó dejar sonando. Por fin contestó y y creyó que era una pega de mal gusto. Alguien hablando con angustia y en otro idioma que ella por unos segundos no pudo reconocer.
-Nice, ay mi Dios, sim oi- gritó por fin, y su mente se aclaró lo suficiente para entender que mi mamá estaba en trabajo de parto y que había que salir disparada para Sogamoso. Gran idea haber mandado al 'Mono' con el carro. Tuvieron que llamarlo con urgencia y mientras llegaba comieron algo para evitar el tufo y para recuperar los sentidos perdidos con el paso del tiempo y las copas.
El mono demoró una media hora. Para llegar a Villa Blanca había que atravesar completamente a Sogamoso entonces decidieron dejar a Bethsabé y Alejandra en la clínica para que bajo sus órdenes estuviera todo organizado para mi recibimiento. Sogamoso era un caos completo, era el último sábado de fiestas y había borrachos en todas partes, no pudieron llevar una ambulancia porque todas tenían que estar disponibles para cualquier problema en las verbenas o tomatas de la calle. Además el sistema de respuesta de emergencias estaba bajo tremenda presión porque días antes Pepe Cáceres había muerto en esa misma clínica y muchos medios habían comentado que el error había sido de las directivas de la Julio Sandoval. Mandaron a Dioni y mi abuela fueron a recoger a mi mamá y mi vovô. Así fue, cuando regresaron mi mamá no había dilatado suficiente, pero en la Clínica había todo un operativo esperándolas. Dioni se olvidó que ya no era jefe y empezó a dar órdenes a diestra y siniestra, mientras Bethsabé y Alejandra se tomaban un tinto y disimulaban con sus subalternos el estado de embriaguez total en el que estaban. Mi abuela gritaba, Dioni mandaba con nombre propio y mi vovô no entendía ni pito de lo que estaba pasando.
La madrugada no trajo bebé. En cambio, en la sala de espera las carcajadas habían vuelto, durante el embarazo mis papás habían decidido llamarme Thiago y mi tío decía que cuando yo naciera me iban a decir: Sandoval, tiago o no tiago. Morados de la risa, mientras mi mamá sufría porque yo no me decidía a salir. A las nueve me dio desespero y en menos de media hora estaba afuera. Era un bebe gordo, muy gordo y bastante morocho, todo lo contrario a lo que soy hoy, un flacuchento de piel color blanco teta intenso.
A las 6 ya habían llegado María Dionisia, Bethsabé y Alejandra, Gladys y Rafa los esperaban con guitarra, vino, aguardiente, chimenea y comida. La reunión no era casual, a mi tío y mi abuela les fascinaba recibir amigos en Suescún y reír, tomar trago y amanecer rememorando historias cómicas del pasado común.
La verdad es que esta vez era un pequeño homenaje a Dioni, que había dejado hace poco el cargo de directora de enfermeras de la Clínica Julio Sandoval Medina y en su reemplazo había llegado Bethsabé. Mi abuela, gran amiga de Dioni, decidió llevar a su reemplazo y a su antigua jefe a celebrar el merecido descanso. El 'Mono' había ido a recogerlas en el Renault 6 y había vuelto a Sogamoso con la promesa de volver la mañana siguiente con naranjas frescas, periódicos para los huéspedes y a recoger a las tres señoras.
A media noche el vino se había acabado, pero las reservas de Aguardiente Líder estaban prácticamente intactas. Dioni decidió empezar a tomar al estilo de otra de sus amigas y servía tragos dobles para mujeres sencillas. Escuchaban tangos, joropos y músicas brasileras de discos rayados de tanto uso. A veces cuando una canción les gustaba mucho o las hacía reír la repetían hasta que el sonido se distorsionaba. Rafa de vez en cuando ponía vallenatos para animar el ambiente y Bethsabé se salía de casillas porque le parecía una música tétrica.
Al otro lado del valle mi mamá se había despertado con dolores. Llamó a mi vovô (en portugués para diferenciarlas) y le pidió agua, una toalla y paciencia. Mi abuela rezó un padrenuestro, mi abuelo estaba ansioso para ver a su primer nieto varón nacer, los anteriores embarazos en la familia habían sido niñas. Media hora más tarde mi mamá rompió fuente. En aquella época mi familia vivía en un suburbio llamado Villa Blanca, que emulaba lo mejor de la vida gringa, grandes casas con amplios jardines. El problema era que llegar o salir era difícil. Pocas casas tenían teléfono y la nuestra no era una de esas.
La logística estaba planeada con antelación, a cualquier hora mi vovô podía pasar a la casa de Lucila de Arango a pedir el teléfono, marcar 706828 y esperar que transfirieran a mi abuela la llamada. Mi abuela en efecto saldría a recogerlas en el Renault 6 o en su defecto enviar al 'Mono'.
Efectivamente Lucila abrió en pijama, muerta de frío. Ofreció café a mi vovô mientras contestaban en Suescún. La música no dejada escuchar el teléfono, después de varios intentos alguien se percató que en efecto estaban llamando. Mi abuela no pensó quién podría ser y hasta pensó dejar sonando. Por fin contestó y y creyó que era una pega de mal gusto. Alguien hablando con angustia y en otro idioma que ella por unos segundos no pudo reconocer.
-Nice, ay mi Dios, sim oi- gritó por fin, y su mente se aclaró lo suficiente para entender que mi mamá estaba en trabajo de parto y que había que salir disparada para Sogamoso. Gran idea haber mandado al 'Mono' con el carro. Tuvieron que llamarlo con urgencia y mientras llegaba comieron algo para evitar el tufo y para recuperar los sentidos perdidos con el paso del tiempo y las copas.
El mono demoró una media hora. Para llegar a Villa Blanca había que atravesar completamente a Sogamoso entonces decidieron dejar a Bethsabé y Alejandra en la clínica para que bajo sus órdenes estuviera todo organizado para mi recibimiento. Sogamoso era un caos completo, era el último sábado de fiestas y había borrachos en todas partes, no pudieron llevar una ambulancia porque todas tenían que estar disponibles para cualquier problema en las verbenas o tomatas de la calle. Además el sistema de respuesta de emergencias estaba bajo tremenda presión porque días antes Pepe Cáceres había muerto en esa misma clínica y muchos medios habían comentado que el error había sido de las directivas de la Julio Sandoval. Mandaron a Dioni y mi abuela fueron a recoger a mi mamá y mi vovô. Así fue, cuando regresaron mi mamá no había dilatado suficiente, pero en la Clínica había todo un operativo esperándolas. Dioni se olvidó que ya no era jefe y empezó a dar órdenes a diestra y siniestra, mientras Bethsabé y Alejandra se tomaban un tinto y disimulaban con sus subalternos el estado de embriaguez total en el que estaban. Mi abuela gritaba, Dioni mandaba con nombre propio y mi vovô no entendía ni pito de lo que estaba pasando.
La madrugada no trajo bebé. En cambio, en la sala de espera las carcajadas habían vuelto, durante el embarazo mis papás habían decidido llamarme Thiago y mi tío decía que cuando yo naciera me iban a decir: Sandoval, tiago o no tiago. Morados de la risa, mientras mi mamá sufría porque yo no me decidía a salir. A las nueve me dio desespero y en menos de media hora estaba afuera. Era un bebe gordo, muy gordo y bastante morocho, todo lo contrario a lo que soy hoy, un flacuchento de piel color blanco teta intenso.
Mi promiscuidad
Estaba en Twitter, mi nuevo entretenimiento digital, y como pasa a veces no tenía inspiración para escribir nada aquí. Entonces puse eso, que escuchaba sugerencias y un amigo respondió que nunca me había visto un post de música. Falso, sí hay post con música, sólo que cuando he puesto no he hablado per se de la música sino que he puesto letras y videos de músicas que me fascinan. La última fue una maravillosa versión que hicieron unos franceses con la canción Fuck You de Lily Allen
En el tiempo que me demoré conectando el iPod al computador, ponerlo para que reproduzca aleatoriamente canciones y abrí el blog me puse a pensar en mi promiscuidad. Suena feo, pero así es. Me encanta música de todos los tipos. Acabo de escuchar Loba de Shakira, después pasó por un cover de Te solté la rienda que hizo Maná hace unos años y después fue la versión de Gimme Gimme Gimme que grabaron para la película de Meryl Streep. Ahora estoy con Eparré babá de Banda Eva, la pasé al clásico When You Wish Upon a Star, canción que hizo parte de la película Pinocho que produjo Disney Pictures en 1940. Cambió y resulté con Areré de Ivete Sangalo, de ahí a Yo te nombro de Nacha Guevara, una hermosa canción de protesta de los jóvenes argentinos exiliados. De ahí a una moderna versión de Toda Menina Bahiana grabada por Gilberto Gil en 2002 y después a Saudade de Marcolino, un lindo forró de Santana o Cantador. Pasé a Llanera de cuna y crianza, canción del Cachi Ortegón cantada por Reyna Lucero. Terminé de cantar pijita y me puse a escuchar una versión de la Pollera Colorá que hizo la Orquesta Filarmónica de Bogotá para celebrar sus 40 años.
Creo que eso les da una imagen de lo que me gusta, desde versiones modernas y a veces molestas de la música de emisora, como la Loba, hasta la más mamerta protesta de los 70. Mi iPod dice que tengo 291 artistas más 15 recopilaciones de varios artistas y de ellos los que más tienen canciones guardadas son Shakira, Daniela Mercury, Gilberto Gil, Ivete Sangalo, las bandas sonoras de Disney, Djavan, Juan Luis Guerra, Michael Jackson, Miguel Bosé, la Orquesta Filarmónica de Bogotá, la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, Pink, O Trem da Alegría y Antonio Carlos Jobim.
Si por reproducción de canciones pudiéramos de alguna manera detectar mi gusto el título indiscutible sería para Ivete Sangalo y su maravilloso disco "Ao vivo no Maracaná" con siete (Nosso Sonho, Nao quero dinheiro só quero amar, Chorando se foi, Nao vou ficar, Dengo de amor, Quando a Chuva Passar y País Tropical) de las diez canciones más escuchadas. Ese listado lo completan Adriana Varela con El Morocho y el Oriental, David Archuleta con Smoky Mountain Memories y Daniela Mercury con Aquarela do Brasil.
Los géneros con más canciones son Pop latino, Rock, Pop, Música Popular Brasilera, Salsa, Joropo, Forró, Disco, Bossa Nova y Axé. De esos géneros están excluidas las canciones que hacen parte de las bandas sonoras de alguna película que me haya impactado, como I will always love you de Whitney Houston o Colores en el viento de Vanessa Williams.
Creo que fui ilustrativo. Ustedes qué música escuchan y cuál es su artista favorito
En el tiempo que me demoré conectando el iPod al computador, ponerlo para que reproduzca aleatoriamente canciones y abrí el blog me puse a pensar en mi promiscuidad. Suena feo, pero así es. Me encanta música de todos los tipos. Acabo de escuchar Loba de Shakira, después pasó por un cover de Te solté la rienda que hizo Maná hace unos años y después fue la versión de Gimme Gimme Gimme que grabaron para la película de Meryl Streep. Ahora estoy con Eparré babá de Banda Eva, la pasé al clásico When You Wish Upon a Star, canción que hizo parte de la película Pinocho que produjo Disney Pictures en 1940. Cambió y resulté con Areré de Ivete Sangalo, de ahí a Yo te nombro de Nacha Guevara, una hermosa canción de protesta de los jóvenes argentinos exiliados. De ahí a una moderna versión de Toda Menina Bahiana grabada por Gilberto Gil en 2002 y después a Saudade de Marcolino, un lindo forró de Santana o Cantador. Pasé a Llanera de cuna y crianza, canción del Cachi Ortegón cantada por Reyna Lucero. Terminé de cantar pijita y me puse a escuchar una versión de la Pollera Colorá que hizo la Orquesta Filarmónica de Bogotá para celebrar sus 40 años.
Creo que eso les da una imagen de lo que me gusta, desde versiones modernas y a veces molestas de la música de emisora, como la Loba, hasta la más mamerta protesta de los 70. Mi iPod dice que tengo 291 artistas más 15 recopilaciones de varios artistas y de ellos los que más tienen canciones guardadas son Shakira, Daniela Mercury, Gilberto Gil, Ivete Sangalo, las bandas sonoras de Disney, Djavan, Juan Luis Guerra, Michael Jackson, Miguel Bosé, la Orquesta Filarmónica de Bogotá, la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, Pink, O Trem da Alegría y Antonio Carlos Jobim.
Si por reproducción de canciones pudiéramos de alguna manera detectar mi gusto el título indiscutible sería para Ivete Sangalo y su maravilloso disco "Ao vivo no Maracaná" con siete (Nosso Sonho, Nao quero dinheiro só quero amar, Chorando se foi, Nao vou ficar, Dengo de amor, Quando a Chuva Passar y País Tropical) de las diez canciones más escuchadas. Ese listado lo completan Adriana Varela con El Morocho y el Oriental, David Archuleta con Smoky Mountain Memories y Daniela Mercury con Aquarela do Brasil.
Los géneros con más canciones son Pop latino, Rock, Pop, Música Popular Brasilera, Salsa, Joropo, Forró, Disco, Bossa Nova y Axé. De esos géneros están excluidas las canciones que hacen parte de las bandas sonoras de alguna película que me haya impactado, como I will always love you de Whitney Houston o Colores en el viento de Vanessa Williams.
Creo que fui ilustrativo. Ustedes qué música escuchan y cuál es su artista favorito
sábado 21 de noviembre de 2009
Lugar común
Lugar común: el frío que estaba haciendo. Pero es que así siempre son las noches bogotanas después de un caluroso día de navidad. Lugar común: las lucecitas estaban prendidas. Muchos, como yo, no han dejado de asombrarse con la creatividad de aquellos que arreglan vías, vitrinas, fachadas y ventanas. Lugar común: el tráfico estaba insoportable. Al menos eso deberían estar pensando los que abajo estaban sufriendo el monumental trancón.
Lugar común: una jirafa. No el animal, obvio, la jarra de cerveza. Lugar común: escuchar a una pareja pelear. A veces es bueno ver otras personas haciendo el ridículo público, a mí me hace reír. Lugar común: ganas de ir al baño. No es posible tomar cerveza y no tener que desaguar. Lugar común: unos niños corriendo. Detrás de ellos los papás tratando de alcanzarlos.
Lugar común: gente abrazada. Yo muriendo de ganas de que me abrazaras. Lugar común: hablamos del frío. Y de las noches, y de las parejas. Lugar común: esas conversaciones siempre buscan algo más. Lugar común: no hubo que pedir apechiche. La situación misma hizo que nuestros labios se acercaran. Lugar común: me detuve a mitad de camino a ver la cara que ponías. Fue cómico verte hacer pico, cerrar los ojos y quedarte buscando un encuentro que dabas por logrado. Lugar común: me dio risa y te besé. Lugar común: te diste cuenta y me preguntaste de qué me reía.
Lugar común: respondí que la situación. Cuál situación, la nuestra, cuál nuestra, está bien de tu cara. Lugar común: hiciste mala cara. Lugar común: te besé. Lugar común: te besé otra vez. Lugar común: ya no te quise dejar de besar.
Lugar común: una jirafa. No el animal, obvio, la jarra de cerveza. Lugar común: escuchar a una pareja pelear. A veces es bueno ver otras personas haciendo el ridículo público, a mí me hace reír. Lugar común: ganas de ir al baño. No es posible tomar cerveza y no tener que desaguar. Lugar común: unos niños corriendo. Detrás de ellos los papás tratando de alcanzarlos.
Lugar común: gente abrazada. Yo muriendo de ganas de que me abrazaras. Lugar común: hablamos del frío. Y de las noches, y de las parejas. Lugar común: esas conversaciones siempre buscan algo más. Lugar común: no hubo que pedir apechiche. La situación misma hizo que nuestros labios se acercaran. Lugar común: me detuve a mitad de camino a ver la cara que ponías. Fue cómico verte hacer pico, cerrar los ojos y quedarte buscando un encuentro que dabas por logrado. Lugar común: me dio risa y te besé. Lugar común: te diste cuenta y me preguntaste de qué me reía.
Lugar común: respondí que la situación. Cuál situación, la nuestra, cuál nuestra, está bien de tu cara. Lugar común: hiciste mala cara. Lugar común: te besé. Lugar común: te besé otra vez. Lugar común: ya no te quise dejar de besar.
jueves 19 de noviembre de 2009
Mi encrucijada
Digamos que este es un post de confesiones.
Mi primera confesión es que detesto que este post tenga nombre uribista, pero ni modo.
Mi segunda confesión es que me estoy tragando, y eso me hace feliz. Hace muchos meses no disfrutaba tanto de pendejadas como durar 20 minutos en el teléfono o amanecer y pensar que sería rico despertarme al lado de esa persona.
Mi tercera confesión es que mi nueva traga me preocupa.
Mi cuarta confesión es que he estado secretamente enamorado de alguien desde hace mucho tiempo.
Mi quinta confesión es que ese estado de enamoramiento ha sido injusto con esas personas que por algún tiempo compartieron mi vida conmigo.
Mi sexta confesión es que no me di cuenta que estaba secretamente enamorado hasta estos días de soledad.
Mi séptima confesión es que no sé qué hacer.
Mi octava confesión es que estoy secretamente enamorado de una de las personas más importantes de mi vida.
Mi novena confesión es que se me va a explotar mi cerebro tratando de conciliar mi mente con mi corazón.
Mi décima confesión es que este post me sirve para dormir esta noche.
Mi primera confesión es que detesto que este post tenga nombre uribista, pero ni modo.
Mi segunda confesión es que me estoy tragando, y eso me hace feliz. Hace muchos meses no disfrutaba tanto de pendejadas como durar 20 minutos en el teléfono o amanecer y pensar que sería rico despertarme al lado de esa persona.
Mi tercera confesión es que mi nueva traga me preocupa.
Mi cuarta confesión es que he estado secretamente enamorado de alguien desde hace mucho tiempo.
Mi quinta confesión es que ese estado de enamoramiento ha sido injusto con esas personas que por algún tiempo compartieron mi vida conmigo.
Mi sexta confesión es que no me di cuenta que estaba secretamente enamorado hasta estos días de soledad.
Mi séptima confesión es que no sé qué hacer.
Mi octava confesión es que estoy secretamente enamorado de una de las personas más importantes de mi vida.
Mi novena confesión es que se me va a explotar mi cerebro tratando de conciliar mi mente con mi corazón.
Mi décima confesión es que este post me sirve para dormir esta noche.
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