sábado, 28 de marzo de 2015

Mahler, Gabo y tú

Tiempos después vendría a acordarme de ti, cambiaron las mesas, las reglas, el edificio. Se mantiene esa buena energía que me hacía sentir feliz sin importar lo que estuviera pasando a mi alrededor. Te escuché por primera vez leyendo algo de Camus no me pude concentrar más. Allí estaba yo, presenciando tu silencio, disfrutando de tus palabras, sintiendo la música que vibraba en tu piel.

Me tomó cuatro veces encontrarte en la misma mesa para poder descifrar que me sonabas a Mahler y un par de veces más tomar el coraje para acercarme a ti con la nota que había escrito con tanto ímpetu noches antes. Te toqué el hombro y varios acordes me sonaron a ti, me miraste con la cara con la que te dirigías a cualquier extraño, lo supe años después. Te dije -aquí tienes- y salí pitado. La caja tenía un CD, el único que había grabado en la vida, la nota decía, si la memoria no me falla, lo siguiente: "En el cuento de Gabo 'Un hombre viejo con unas alas enormes' había un hombre que padecía de insomnio por el ruido que hacían las estrellas, así como las estrellas producen un ruido que algunos pueden escuchar, las personas producen su propia música; la música que usted produce me suena a la canción que está en el disco".

Siempre fuiste así de intensa, siempre me sonaste así de envolvente como Mahler. Te quedaste fría, lo sé, se te veía en la cara. Te espié otras dos veces y la primera vez llegué a ti con el sigilo propio de un gato, me senté en la silla del frente y no interrumpí tu lectura, me quedé ahí escuchando a tu piel vibrar y me emocioné. Pronuncié palabras varias sesiones de lectura compartida después y sentí como la fuerza de las orquestas y los coros que te interpretaban se iban haciendo débiles.

Hoy te vi, tenías un helado en la mano y una sonrisa en la cara. Te noté feliz, como nunca te había escuchado en la vida. Cambiaste el ritmo, ya no eras pesada e intensa, ahora eras comercial y bonita. Estabas gritando, sin pronunciar palabra, el estribillo de Don't Stop Me Now. "Que linda estás, manténte así" alcancé a escribir en cursiva, como la primera nota, te la metí en la maleta sin hacer muchos movimientos y salí corriendo.

1 comentario:

  1. La bonita se vómito de borracha y se rompió el encantamiento

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