domingo, 5 de agosto de 2012

Para el abuelo

Llegué a tu casa y te vi en la silla morada sentado leyendo. Me miraste, te dio ataque de risa y me saludaste con un abrazo apretado. -Mi chino querido, que rico que nos visites-. Mi abuela nos trajo un café mientras te conté la lluvia del viaje y nos reímos de la voz del señor del taxi. Me contaste de Chámeza, me dijiste que tus rosas estaban divinas, a pesar de la lluvia, y me dijiste que mañana teníamos que ir a caminar. 

Esta vez era una visita especial, venía a robarte tus historias. Tenía mi grabadora en la mano, tenía un cuaderno lleno de preguntas y tenía los dientes listos para reírme contigo. Te acepté un cigarrillo, mientras ponía la grabadora en la mesa y le dije a Gladys que tenía en mi maleta dos botellas de vino para soltarte la lengua, yo sabía que no era necesario que te tomaras un trago para abrir tu maravillosa labia y desatar tu prodiga sonrisa, tenía la intención de escucharte con tragos.

Empecé por preguntarte por el trago mientras brindábamos. Me contaste de una vez que estabas de novio con mi abuela y te dio por tomarte un par de güisquis y llegaste a Venecia contento mientras a Armira se le salían las chispas de la cabeza. Me contaste que la mejor forma de disfrutar una fiesta era tener un vaso con hielos y agua, simular que era un güisqui, así podías reír y ver la expresión de la gente cómo iba cambiando mientras pasaban los tragos y las botellas.

Nos fumamos tres cigarrillos más y hablamos del llano. Ese llano que tú y mi papá tanto quieren. Ese mismo donde jugabas con un balón imaginario al fútbol o escuchabas cómo se quejaban de los ricos que cercaban sus fincas, sabiéndote terrateniente y ganadero. Me echaste cuentos de mano conejo y mano tigre y me hablaste maravillas de la Barquereña, de Corinto, de Labranzagrande. Me repetiste, como siempre que íbamos al centro, que la mejor dieta era tomarse una colombiana con un pan francés.

La grabadora se llenó y yo tenía todavía cientos de preguntas. Del Colegio de Boyacá, de la universidad, de la guerrilla, de los amigos, del barrio, de la abuela, de los hijos, de los nietos, del servicio público, de la política, de la vida. Todas, todas las respuestas me las quedaste debiendo para el día siguiente. Me da mucho pesar saber que nunca me las podrás responder.

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Dice mi papá que a Rafico le gustaba mucho esta canción, México lindo y querido.

13 comentarios:

  1. :') Una escritura sencilla, pero emocionalmente es implacable...

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    1. Muchas gracias por el comentario

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    2. ana lucia de peña6 de agosto de 2012, 13:02

      Mi querido Rodrigo, que relato más hermososo yo casi lloro un beso grande y por favor publica todo lo que tienes en la grabadora .

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    3. Anita linda, no tengo nada, mi abuelo murió en 1976, mucho antes de que yo naciera

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  2. Mucho de lo que soy hoy como persona es resultado del buen trabajo de mi abuelo al que quiero con el alma. Que hermoso relato.

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  3. Me encantan estos escritos cotidianos. Hermoso y tierno.

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  4. hiciste que se me quebrara la voz mientras leia ..... Gracias por recordar a tu abuelo.... Luzma vega

    Ro...gracias por hacerme sentir a mi papá tan cerca

    Rafa

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  5. Tan cerca, y para nosotros tan infinitamente lejos.
    Algunas veces cuando conoci el museo nacional iba y me sentaba puede decirce horas (tal vez el espacio hacia que parecieran dias...) a escuchar una radiola con algunos discursos del señor Gaitan, no puedo imaginar un mejor lugar que una radiola con historias del abuelo, con su olor, con su porte, con su todo.
    Extrañamente uno extraña a alguien a quien solo conocio por palabras de otros, por vivencias ajenas...... pero igualmente a veces me despierto con su olor.
    y se que es el olor de el..

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  6. los cuentos de mano conejo y mano tigre son una maravillosa tradición colombiana sobre la que hay escasísimos documentos,cualquiera que tenga referencias le agradecería las compartiera.gracias .

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    1. Solo conozco los que contaba mi papá de mi abuelo.

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