sábado, 4 de mayo de 2013

El llano

Ayer resulté hablando del llano, con orgullo, es verdad lo que dice Santiago, el llano empieza en la Cervecería de Boyacá, ahí uno empieza a ver mamona por todo lado, escucha joropo, ve unas caras más tostadas por el Sol. Estaba pensando que el Cachi escribió los mejores versos sobre el llano y los voy a reproducir aquí, porque sí, yo también soy el llano.

Para comenzar, mi nombre. Mi nombre es uno o cualquiera, yo me llamo Justo o Pancho o Antonio o Tirso o Manuel o José o Juan de los Santos o Nelson o Rafael, mi nombre es un cascabel que suena como advertencia y si lo escuchan, prudencia, que yo respondo por él. Y siguiendo con la cosa, mi lugar de nacimiento, de toditos soy paisano: de las vegas, conuquero; de los hatos, sabanero; de los caseríos, pueblano. Soy del Meta y araucano, barinés, casanareño, del Guárito y apureño. Señores, yo soy del llano. Nací hace tiempo cuña'o, nací cuando un indio recio se le acomodó a un potranco por la enseñanza de un blanco que era jinete andaluz, que con la espada y la cruz recorrió esta tierra brava, soltó vacadas altivas, regó la lengua que hablaba e hizo parir las petrinas. Y me formé como el tiempo que tiene invierno y verano, bajo la Luna y el Sol, entre tímido y fachoso, entre confia'o y malicioso, entre serio y retozón, soy cenceño, o barrigón, catire o negro cerra'o, realengo o aguajiaba'o y siempre guachamarón. Recé con los misioneros y les pastorié el gana'o, maté tigres, crucé ríos, paré pueblos, fundé hatos, de la guitarra hice el cuatro y del romance el corri'o, formé un lenguaje flori'o, medio español medio achagua, tengo de fuego y de agua, todo lo que miro es mío. Soy rico sin tener nada pues tengo toda esta tierra y si es por ganar los reales yo enlazo, paro corrales, amanso potros o arreo, marisco, cachilapeo, jalo peinilla, tiro hacha, me empauto, mercachifleo juego en buena o mala racha, o esperando chinchorreo. Me caben acá en el pecho todas las cosas del llano, quiero mi potro, mi rejo, quiero el cimarrón esquivo, quiero mi suelta, mi estribo, quiero a mi mama y al viejo, quiero a los hijos que dejo como a mis cantos, regaos; quiero a esta negra del al la'o y a esa catira, de lejos. Gozo en la brava faena y hago fiesta de la muerte, es que yo me tiento y me hallo rastreando un tigre cachorro, frente a las puntas de un toro o en el lomo de un caballo corriendo de abril a mayo, registrando una bandola, bailando seis, echando pola, gembriando y jugando gallos. Como tengo el aire altivo de quien se crió libre y solo, he peleado muchas guerras y con mi lanza tigrera subí al cerro y a la gloria, puse a galopar la historia en el Pantano de Vargas y luego con Guadalupe emparejamos las cargas. ¿Perdí, gané? Nunca supe. Y ahora que miro mis cosas destiñéndose y perdidas me pesan, compa, los años, se está acabando el hechizo, y la magia que me hizo se borra entre tanto extraño. Me largo entre desengaños pero grito mientras puedo, ¡No habrá otro como el llanero ni otra tierra como el llano!

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada