domingo, 17 de marzo de 2013

A Love Supreme


Hay obras que nunca pierden vigencia, pese al paso del tiempo, siempre ofrecen un mensaje o una verdad que se ajusta al momento preciso en que se consultan. Ese el poder del buen Arte: el de la inmortalidad.  Hace poco, terminé de leerme un pequeño (muy corto) libro, éste lo he transformado en mi Biblia. Se trata de "De Profundis", una epístola escrita por el conspicuo artista y miembro de la aristocracia británica de finales del siglo XIX, Oscar Wilde durante su estancia en la cárcel Reading, a su amante Alfred Douglas o Bosie como cariñosamente lo llamaba. 

Estos dos conformaron una profunda amistad después de conocerse; amistad que luego devino en romance. El que Alfred pasara tanto tiempo con Oscar, le incomodaba al padre del primero: John Sholto Douglas, marqués de Queensberry, quien sospechaba que su hijo mantenía una relación homosexual con el dramaturgo irlandés. Debido a eso, John decide denunciar a Wilde por sodomía y éste último -atizado por Alfred- acusa al marqués de calumnia. Este proceso se convirtió en un gran escándalo, que resonó en todos los rincones del Reino Unido. Finalmente, en 1895, Wilde es condenado a 2 años de cárcel y trabajos forzados. 

En la cárcel, tras varios meses de no recibir correspondencia de Bosie, Oscar escribe una carta donde le expone las desgracias que por la culpa de él, ha padecido. Wilde le recuerda como dilapidaba su fortuna en él, complaciéndolo en todos sus gustos. Como su compañía se había convertido en un obstáculo para su creatividad y su arte. Como su cobardía y su odio hacia su padre (el marqués) lo había dejado en la cárcel, prácticamente en la calle y lo había alejado de su esposa e hijos. Como su inmadurez había acabado con su vida. 

Luego, está epístola, empieza a tener un carácter más profundo, solemne y sagrado. En un acto de introspección y catarsis, con una elocuencia y una prosa impecable, dando una demostración de su desbordante lucidez e inteligencia, Wilde empieza a hablar de todo: del Sufrimiento, del Perdón, del Arte, de Jesús, del Dolor, del Placer, del Amor, del Tiempo, de la Vida, -sí en mayúsculas-. En esta parte Wilde -quien había vivido su vida en las mieles del placer-, al aceptar y reflexionar sobre su reclusión en Reading, le agradece a Bosie por permitirle entender el mundo de otra forma y comienza a relatarle sobre las bondades del sufrimiento y del dolor. 

El libro está lleno de frases y aforismos que lo hacen a uno cavilar y meditar. Aquí comparto algunas para su reflexión: “Todo para ser verdad ha de hacerse religión.” “Las cosas grandes de la vida son lo que parecen, y por esa razón, por extraño que te resulte, a menudo son difíciles de interpretar.” “Era el triunfo de la naturaleza pequeña sobre la grande. Era esa tiranía de los débiles sobre los fuertes que en no sé dónde de una de mis obras describo como «la única tiranía que dura».” 

Al ser una carta, existe una conexión más íntima con el autor. Los sentimientos, se transmiten vívidamente. Además, se lee con la emoción y el morbo de profanar la correspondencia ajena (ahora no vayan a pensar que me la paso en esas). Lo que pasa es que esta es una carta para todos y para la posteridad. Un libro para los que han sufrido y para los que no. Digo que lo convertí en mi Biblia, porque en mis momentos de tristeza, recurro a él como consuelo. Ahora, espero haberlos motivado a hojearlo. 
*El título es el nombre de un álbum del músico de jazz John Coltrane. 
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Gracias a Miller por esta hermosa reseña de una sorprendente historia de amor.

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