jueves, 6 de diciembre de 2012

Este año podría ser llamado...

El año pasado, le escribí una carta al niño dios con la ilusión de que este año fuera mejor que el anterior. En muchos sentidos lo fue, aunque parece que ninguna de mis peticiones se cumplieron (me da pereza ver si sí o si no).

Este año podría ser llamado el del desamor, porque no solo terminé una de las relaciones más bonitas que he tenido en mi vida sino porque no fui capaz de encontrar a alguien que me hiciera reír, condición fundamental para el amor. Descubrí que el amor no es el motor fundamental del mundo, me sorprendí y me relajé.

Este año podría ser llamado el del trabajo, porque estuve rodeado de trabajo, de buen trabajo. Me consolidé en uno y cuando sentí que había cumplido un ciclo, apareció otro en el horizonte.

Este año podría ser llamado el de los amigos, además de todos aquellos que me acompañan hace tiempo (Laura, Garrett, Camila, Camilo, Marya, Diego, Mariela, Nany, Vanna, Vane, Lida, Tux, Diego, Daniel, Rodrigo, Cristian Camilo, Fran) aparecieron en mi camino personas que son muy importantes en mi vida, en especial, Nicolás, Gabriel, Juan Andrés, Juan Pablo y Juan Manuel. Que rico es tener amigos, que rico es tener buenos amigos, que rico es tener amigos que se parecen a mí.

Este año podría ser llamado el del susto porque, bueno no tengo que decir porqué.

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