sábado, 28 de julio de 2012

Mis reflexiones sobre los toros en Bogotá (¿Y Colombia)

A mí me gustan mucho los toros, comienzo así para ser honesto con ustedes. No me gusta que el toro muera, entiendo que ese es sólo un momento de la corrida, me emociona ver un torero hacerle lances a un toro y verlos en la lidia, me encanta que los tendidos griten ole para congratular al hombre que pone el pecho a los cachos y me fascina ver los caballos que hacen rejoneo.

Dicho esto trataré de usar argumentos racionales para defender el derecho a que existan las corridas de toros, difícil tarea en un mundo donde hemos normalizado la igualdad en la relación hombres-animales. Se supone que somos superiores moralmente y por eso no deberíamos tener una fiesta donde se exalte la muerte de otro ser vivo. 

Mi primer punto en contra de la prohibición de las corridas de toros, tiene que ver con la prohibición misma. No me gustan los regímenes prohibicionistas, me gustan los regímenes garantistas. El Estado no debería prohibirme casarme con quién yo quiera, asistir a los espectáculos culturales que yo escoja o abortar. Se me antoja más bonito un Estado donde se regulen pocas cosas, bien diferente al Estado leguleyo en el que vivimos. 

El segundo, tiene que ver con algo de lo que hablé en mi anterior columna, el concepto liberal de democracia en el que gobiernan las mayorías con el profundo respeto de las minorías. Sí, mucha gente que va a las corridas de toros hacen parte de la élite económica y política, es una minoría con poder, sin embargo, esa minoría no debería recibir un trato diferenciado. ¿Acaso estamos dispuestos a que hoy ataquen a una minoría y mañana a otra porque sí? Yo me opongo a oprimir las minorías, en este caso hasta miedo me da, una élite con poder puede generar un proceso de desestabilización muy peligroso. 

El tercero, tiene que ver con un cambio cultural que tenemos que fomentar en Colombia. Nuestra sociedad, enmarcada en una profunda tradición judeocristiana sigue pensando que lo peor que a uno le puede pasar es la muerte. No estoy diciendo que la muerte sea buena pero no tiene que ser mala per se. Que tal si usamos las corridas como un eslabón de un proceso de transformación cultural en el que le enseñemos a los niños y jóvenes que la muerte puede ser algo festivo, algo que no representa lo peor de lo peor. ¿Será que nos matamos menos? ¿Será que el día en que dejemos de ver la muerte como un todo destructivo nos, como dice el alcalde, amamos más? Me gustaría pensar que sí. Las corridas podrían ser usadas como en Alagoas el bumba meu boi para incentivar la vida y querer la muerte.

El cuarto, y último, es muy cercano al primero. Me molestan las decisiones arbitrarias, que no aceptan discusiones. ¿No podemos tener fiesta sin pica y sin muerte? A mí se me antoja pensar que aunque reducida la lidia, se puede tener sin muerte. Alguien que no quiere escuchar los argumentos del otro es alguien que se acaba carcomiendo en sí mismo. 

La discusión me parece importante. Ustedes saben que me gustaría gobernar esta ciudad y no puedo decir que si me eligen alcalde volverán las corridas a Bogotá pero al menos estaré dispuesto a dejar que me hagan pensar que las corridas son realmente malas y que lo mejor que le pudo pasar a esta ciudad es que una decisión arbitraria destruyera una tradición centenaria. 

8 comentarios:

  1. A mí no me gustan los toros, pero tampoco me gusta eso de "no me gusta, lo prohíbo", pero sí creo que ese tipo de espectáculos no deberían hacerse con plata pública.

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  2. De acuerdo, la financiación pública a este tipo de eventos debería estar restringida.

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  3. Rodrigo, las corridas no se prohibieron en Bogotá, solamente se estableció que no deben realizarse con recursos públicos, como la Plaza La Santamaría.
    Por otra parte, tu último argumento sobre las decisiones sin discusión es errado en este caso, pues antes de la cancelación del contrato de la plaza se propuso a la Corporación Taurina que presentara alternativas para morigerar el dolor de los toros y evitar su muerte, aunque no hubo respuesta.
    Para mayor información te invito a leer mi columna sobre el tema
    http://sebasluna.blogspot.com/2012/06/las-falacias-de-la-corporacion-taurina.html

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  4. Hola Sebastián. El alcalde nunca citó a una reunión de negociación. La Corporación también fue terca antes de negociar y paga las consecuencias. Gracias por el comentario.

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  5. Rodrigo, cordial saludo. Aquí, un trasnochado y desactualizado comentario, aunque el tema siempre es vigente:

    No me gustan los toros (o mejor, la tortura y posteriormente de los toros), pero tampoco soy un antitaurino de aquellos que hacen marchas e insultan a los que van a la plaza.

    Dicho esto, y después de un par de debates fuertes con un ultrataurino español en Google+ (que quedó inconcluso cuando se quedó sin argumentos), debo reconocer que puede haber puntos para defender la tauromaquia, pero que no comparto el del 'profundo respeto a las minorías'.

    Sé de la lucha de algunas minorías por ese respeto, pero meter en el mismo saco a todas las minorías es un error craso: los violadores son una minoría, los secuestradores lo son, incluso las Farc y las bacrim son menos de un 1% de la población colombiana. También, aunque hacen muchísimo daño –tal vez más que todos los anteriores–, los políticos corruptos son una poderosa minoría. ¿Debemos entonces respetarlos profundamente y que hagan lo que quieran?

    Sí, una cosa es secuestrar o ser un violador y otra es torturar y matar toros, pero reitero que si vamos a defender lo segundo, no puede ser con el argumento de las minorías.

    ¡Saludos!

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    1. Gracias Mauricio,

      Nunca estos temas son trasnochados, me gusta el debate. Aclaré que es una minoría extraña pero en ese momento Petro decía que los votos le daban validez a su propuesta, así las cosas podemos pasar por encima de quiénes queramos.

      Saludos

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    2. ¡Gracias, Rodrigo! En ese contexto, el de la afirmación de Petro basado en su supuesta mayoría, entiendo el enfoque de defenderlo por ser minoría. En todo caso mantengo mi planteamiento de que las minorías no necesariamente deben ser 'defendidas' por el hecho de ser minorías, sino porque se lo merezcan por otras razones. ¡Un abrazo!

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    3. Entiendo tu punto y lo comparto. Creo que fuera de contexto no es defendible. Saludos, el abrazo es para ti.

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