martes, 24 de julio de 2012

De la alcaldía de Petro

Hoy me preguntaron qué pensaba de la alcaldía de Petro y mis opiniones son variadas, creo que vale la pena dividir las opiniones y dar una respuesta larga. Desde la campaña insistí, y por eso traté de entrevistarlos a todos, que los candidatos no conocían Bogotá. Los que sabían de lo que hablaban parecían perdidos (Peñalosa y Aurelio) y los que no sabían cómo era Bogotá se inventaron fórmulas populistas y/o taquilleras para ganar votantes.

Al final ganó el que menos conocía Bogotá. A Petro nunca le gustó la ciudad tanto así que sólo un año antes de ser candidato a la Alcaldía de Bogotá estaba pregonando en la Costa que había que buscar fórmulas para pasar la capital de Colombia a Barranquilla (les quedo debiendo la grabación de un discurso del entonces candidato del Polo). Ya pasaron 7 meses de su gobierno, ya se debió acostumbrar al oficio de ser gobernante (Antanas, dos veces alcalde de la ciudad, dice que uno necesita un periodo de gracia de 5 meses para adaptarse al ritmo de la administración) y ya tiene cosas para mostrar y muchos interrogantes por resolver.

Una de las primeras decisiones del alcalde fue proponer la restricción del porte de armas en la ciudad. Idea polémica, el alcalde sabe que no es una función suya hacerlo y sabía que las herramientas innovadoras que había usado Mockus en los 90 no se podían repetir. Petro hizo gala de su talante conciliador y logró que el Ejército (habilitado legalmente) hiciera válida la restricción del porte de armas. Sin armas andando por la ciudad y con una buena gerencia de la seguridad, a través del Plan Cuadrante, Petro logró algo que es sumamente bueno, los bogotanos en su primer año de gobierno nos matamos menos.

Para ilustrar lo importante que es este tema, hay que reconocer que hace apenas 20 años la tasa de homicidios era de 80 por cada 100.000 habitantes y hoy está en apenas 16.6 muertos en hechos de violencia por cada 100.000 habitantes. La cifra sigue siendo alta si se compara con La Paz o Santiago (no confío en los datos de Lima ni de Buenos Aires) pero es bueno saber que nos matamos menos y que cuando hay hechos estremecedores de violencia nos indignamos más (piensen en la barbarie contra Rosa Elvira). La vida parece tener más valor para los bogotanos.

En otros aspectos Petro se ha caracterizado por un temple impresionante. Creo que si a la reducción de homicidios el alcalde logra sumar, como prometió, abrir el Hospital San Juan de Dios su alcaldía bien habrá valido la pena. Hay que reconocer la entereza para lanzar un Plan Distrital de Desarrollo ambicioso que pretende cambiar el rumbo equivocado que la ciudad ha tenido en los últimos 10 años. Me gusta también el interés de promover las Alianzas Público Privadas para desarrollar proyectos como la Estación Central, la remodelación de los escenarios de El Campín y la posible nueva troncal de la Séptima.

Un tema que quiero rescatar, antes de que se me olvide, es que la administración se ha puesto las pilas en la ejecución. Las obras (con la desafortunada excepción de la ampliación de las estaciones de Alcalá y Virrey) han cumplido los plazos establecidos y la administración ha entregado en tiempo récord construcciones como el puente de la Carrera Séptima con Calle 26. Se puede ejecutar bien y rápido, aprendan futuros administradores públicos.

En algunos temas Petro parece no tener el rumbo claro. Después de años de negociación y trabajo conjunto la Nación, el departamento de Cundinamarca y el Distrito llegaron a un acuerdo para descontaminar el Río Bogotá a través de varias megaobras, la primera de ellas ya está lista, un mega conector subterráneo de los desechos de las cuentas de Fucha y Tunjuelito que iría a dar a la futura Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Canoas, en el municipio de Soacha. Canoas, según información de CDMSmith (la empresa que la diseña) sería un gigantesco complejo que no sólo limpiaría las aguas residuales de Bogotá sino que subiría las aguas de río a la planta para tratarlas todas antes de lanzarlas al cauce otra vez. Petro ha insistido que el proyecto no le gusta y ha puesto talanqueras al proceso de diseño y construcción de Canoas. Ojalá recapacite.

El anterior caso es sólo uno de los varios que le competen a la ciudad-región, una perspectiva que Petro parece haber olvidado que la ciudad no sobrevive sin sus municipios aledaños y en lugar de buscar consolidar un área metropolitana organizada y coherente se ha puesto a pelear con los municipios vecinos. Olvida el alcalde, por ejemplo, que Bogotá depende del agua que le provee el departamento; que Fómeque, el municipio donde queda la mayoría de Chingaza, no tiene un servicio regular de agua potable y que los municipios alrededor de Bogotá crecen en población y densidad industrial porque la capital no les ofrece beneficios para establecerse en los límites del Distrito.

También es regular el desempeño del gabinete del alcalde. Algunas veces parece que se ha rodeado de gente que no le critica ni le hace contrapeso, sino que se dedica a adularlo y mantenerlo en una extraña burbuja en la que los problemas de Bogotá no existen. Es el día que no sabemos bien quiénes son las cabezas visibles de la ciudad, quiénes gobiernan y mucho menos bajo qué criterios.

De lo regular hay que pasar a lo malo. ¿Dónde está la política de movilidad? ¿Dónde está la política de educación? ¿Dónde está la política para acabar con la segregación? La política de movilidad ha ido a los trompicones porque el alcalde no se decide, no da respuestas claras y ofrece fórmulas que parecen traídas de los cabellos. El SITP no estaba en sus prioridades y ahora, con el advenimiento de los contratos por cumplir y las multas por pagar, el alcalde recordó que había que hacer paraderos, parqueaderos, chatarrizar, cambiar rutas, poner nuevos buses, operar varios sistemas de recaudo. Todo a última hora, todo mal hecho.

Llegó Petro y como no quiso construir sobre lo construido desechó los estudios de las autopistas urbanas (que Bogotá necesita al menos para sacar por la periferia el tráfico que no tiene como destino o lugar de procedencia la capital). Se le olvidó al alcalde que la plata de Transmilenio que el gobierno nacional ya tiene los recursos hasta 2016 y que sólo se necesita voluntad política para construir una de las 5 troncales que ya deberían estar listas (según el calendario de obras de 2001). El alcalde llegó a sugerir que quería cambiar el diseño de las estaciones porque no le gustaban. Se le olvidó, también, que una de sus promesas de campaña fue bajar "inmediatamente" las tarifas de Transmilenio (eso le valió la primera crisis en su gobierno) y se le olvida, como a todos sus antecesores, que hay una ley que obliga a tener tarifas diferenciales para ancianos, discapacitados y estudiantes.

En educación ni hablar, no hay política de bilingüismo, no hay política para educación especial (deportes, ciencias, humanidades), no hay política para acabar con la doble jornada y mucho menos para aumentar la cobertura y la calidad de la Universidad Distrital. Sería lindo que Petro piense en el futuro de la ciudad y cree una política que evite que las clases medias y las clases bajas sigan teniendo una impresionante brecha en su educación y en sus oportunidades. La movilidad social empieza en transición y se garantiza en la universidad.

Del problema de la segregación ni siquiera quiero hablar, esta ciudad sigue empeñada en que los pobres y los ricos sigan separados, sigan sin movilidad y sin oportunidades. No es una cuestión sólo de gobierno.

Dos cosas finales, por si el alcalde me lee: 1) Alcalde, camine por la ciudad, conozca la ciudad, dígale a sus secretarios que caminen por la ciudad. 2) La democracia es el gobierno de las mayorías con el profundo respeto por las minorías, las minorías con o sin poder son minorías.

4 comentarios:

  1. Por lo bueno, por lo regular y por lo malo, a menos que el consejo de estado lo inhabilite para continuar ejerciendo como alcalde, todavía nos queda 3 años y medio de angustias con cada decisión que toma. Esperemos que algún día escuche concejos y que por lo pronto le exija al operador de las tarjetas de transmilenio que INTEGRE la troncal de la 26 con el resto del sistema, eso de tener que pagar transbordos para enlazar la 26 con las demás troncales rompe con la idea de un sistema integral de transporte...

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    1. La troncal se integra con la Caracas y la Décima. Seguramente habrá mejor relación entre las troncales con la operación del SITP.

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  2. Bueno en cuento a la entrega de obras, no estoy de acuerdo, el alcalde avisa, publica y hasta asiste a la inauguración, pero finalmente las obras no están listas y me refiero al puente de la 26, hizo ceremonia, dijo que listo que ya estaba terminado, pero no es verdad, va en el 90% y el 10% faltante es tan importante que no se puede utilizar sin este, y otras obras llevaban meses si no años de retrasos, lo mínimo por respeto al ciudadano era terminarlas, pasar eso como hecho bueno pues no me parece, el tema del agua y su distribución a municipios es muy espinoso, vale la pena un artículo profundo al respecto, de resto me parece bastante balanceado y acertado.

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    1. No es verdad, el puente está listo, necesita una obra que no es el puente para funcionar, es verdad. Tengo varios temas que hay que profundizar. En la pestaña Bogotá encuentras varias columnas de la ciudad.

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