domingo, 10 de octubre de 2010

Nem-catacoa

Este fin de semana hubo una serie de eventos afortunados, muy afortunados, que me permitieron ir el sábado a Nem-catacoa Festival, un nuevo festival que, como ellos mismos dicen, explora los sonidos de la tierra. Era un evento más pop y rock que cualquier otra cosa pero dejó ver a lo mejor que se construye en el escenario musical colombiano, como Super Litio, al lado de grandes bandas internacionales como Jamiroquai, La Mala Rodríguez y Green Day.

El festival fue producto de una muy buena organización y una muestra clara de las carencias nacionales que nos hacen tener un evento de tal magnitud en un sitio poco apto. El caso es que Bogotá no tiene cómo organizar un gran evento, mucho menos dos al mismo tiempo. Este fin de semana fueron tres los que confluyeron en Bogotá y que obligaron a los organizadores de Nem-catacoa a llevar sus tarimas y artistas hasta Cajicá.

No es gratuito, en Bogotá los eventos masivos no pueden vender alcohol ni pueden acabarse luego de las 10 de la noche (ambas normas polémicas). El Polo Club es un escenario hermoso, campos verdes, al lado de uno de los cerros que separan a Tabio y Tenjo de Cajicá. El viaje entre Bogotá y Cajicá demora al menos una hora y el pasto de los campos del Polo después de un par de pisadas se convirtieron en impresionantes lodazales. Ayer muchos terminamos enterrados y fueron los pocos que no quedaron con barro hasta las rodillas.

Los artistas de óptima factura, los escenarios bien montados, la iluminación -en medio del paisaje sabanero- fabulosa. Ni que hablar del sonido, en cualquiera de las dos tarimas se podía escuchar con claridad la música de la otra, de verdad un muy buen trabajo. También, es bueno destacar la puntualidad, con excepción de Jamoroquai terminaba un artista en una tarima y al instante empezaba el siguiente en la otra. Al mejor estilo de Rock en Rio 2000 los asistentes tuvimos que correr entre el lodo para llegar a tiempo a la siguiente presentación, o escuchar a lo lejos para no perdernos lo mejor de nuestro artista favorito. El público fue bien interesante, con los que fui coincidimos en anotar que había mucha gente linda reunida en un solo lugar y mucha gente muy bien comportada. Había que caminar kilómetros, enterrarse en el barro, poca comida y bebidas, mucho alcohol, muchas drogas y aún así no vimos peleas ni problemas.

El momento jocoso fue a la entrada, al lado de la policía, un vendedor ambulante diciendo: chicles, maní, gaseosa, marihuana, pepas. Y la autoridad como si nada.

1 comentario:

  1. y ni hablar de los revendedores, donde a pesar que la boleta mas económica se suponía que estaba a 150000 pesitos, los revendedores la tenían por la módica suma de 2o mil y 50 mil, y lo mejor de todo es que si ingresaban.... no se que paso con la policía. ya que en verdad perdemos todos no solo el empresario si no que también, los artistas y en ultimas nosotros que en un futuro no tendremos estos super eventos. hay que empezar a tener conciencia de esto...

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