martes, 13 de octubre de 2009

Cómo nadar

En muchos días que pedí que sugirieran temas para escribir quedé en stand-by esperando que alguien se dignara a pedir algo. No era un ejercicio difícil, sólo tenían que pedir. Tommy me pidió que escribiera de un tema complicado y preferí reservarme el derecho a aprender para opinar. En las últimas 12 horas recibí dos peticiones que respondo con prioridad por la segunda porque hay consideraciones de tipo personal que me obligan a seguir lo que me manda el corazón y no las buenas costumbres. Eso sonó casi a una declaración de amor, pero no se equivoquen, Felipe es probablemente el amigo más duradero que tengo, con altibajos hemos sido amigos desde que estábamos en la barriga de nuestras mamás y ahora que nos separa un océano pues ese lazo es más estrecho.

El caso es que Felipe, conociendo uno de las cosas que más placer me producen, me pidió que escriba para que la posibilidad de nadar no sea una rutina estresante que además evite ahogarse o de aburrirse en el intento. Pues no sé, es extraño sentarme aquí y saber que estoy escribiendo una nota deportiva. Esto tiene varias explicaciones, entre otras porque aquellos que me conocen saben que mi figura dista de la de un deportista consagrado. También porque siendo absolutamente transparente todas las actividades me llaman mucho más la atención que los deportes. Creo que en otra oportunidad había escrito sobre el repudio en general que siento por el sudor.

El caso es que omitiendo todo lo anterior me encanta nadar. Y lo hago regularmente bien. Digo regularmente bien porque no soy nadador de alto rendimiento y mis tiempos distan de los récords nacionales pero sí me gusta nadar y cuando lo hago sigo una rutina decente.

Todo comienza, como cualquier otro deporte, con los implementos adecuados. Diga usted, uno necesita una toalla, Speedo vende una muy buena en un tubito que vale un hurgo de plata y sirve igual a las que uno tiene en la casa, ahora si uno no se quiere encartar con una maletota la opción de la Speedo es mejor; un vestido de baño, no tiene que ser la que evita el rozamiento con el agua pero sí tiene que estar bien ajustado al cuerpo, ojo, tampoco tan pequeño que cuando uno se lance a la piscina se desajuste y uno termine mostrando algo, las narizonas aunque feas siempre son buena idea, en los hombres un buen vestido de baño es el de la misma talla de los boxers ajustados; gafas normales de nadar, las Arena o Speedo son perfectas; gorro de látex, aquí sí es mejor comprar Speedo, por más caro que salga; si son mocosos es bueno comprar un bloqueador de nariz y si pueden resultar con otitis les recomiendo comprar unos tapones de silicona; por último, es mejor cargar siempre con jabón, champú y no olvidar nunca el desodorante ni los talcos para el después de.

Un buen estiramiento, que puede incluir varias vueltas trotando a la piscina (esto puede llegar a ser inútil, por ejemplo en la piscina del Compensar de la 94 con Autopista). Unos estiramientos de los músculos más usados también son una buena idea (esto es los de la espalda, el pecho, brazos y piernas). Si uno tiene espíritu de juicioso también puede hacer abdominales, pero esos los puede dejar para la casa (es decir para no hacerlos).

Lo más importante es buscar un carril central para evitar las olas producidas por los otros nadadores. Unos primeros 15 minutos en el agua nadando suave el estilo que uno prefiere (yo trato de nadar pecho, es mi favorito pero la gente por alguna razón gusta de libre). Después uno puede dedicarse a hacer unos 2000 metros a buen ritmo. Parece poco, dos kilómetros es lo que separa a la Javeriana de la calle 72 y eso es un recorrido que uno puede hacer en pocos minutos todos los días. Sin embargo, en natación eso es suficiente para mantener caliente el cuerpo y ejercitado el corazón. Mi forma favorita es nadar 200 metros (4 piscinas en olímpica y 8 en semiolímpica) con un ritmo estable y hacer otros 50 en velocidad de competencia. Esto repetido 8 o 10 veces es perfecto. Uno puede hacer por ejemplo 200 en libre y los 50 en espalda o 200 en pecho y 50 en mariposa (los 50 de mariposa son matadores para quienes no tienen la costumbre de hacerlo). Quienes nadan libre pueden respirar cada tres brazadas y quienes nadan mariposa lo pueden hacer cada dos brazadas (sólo si tienen buen físico). Si no les preocupa la distancia sino el ejercicio naden por una hora a un ritmo sostenido y sin parar. Cuando se cansen hagan ejercicios de respiración en el borde la piscina. Es importante que durante el proceso no salgan de la piscina a no ser que tengan una urgencia en el baño (la presión del agua puede hacer ir con más ganas que en condiciones de vida normales) o para lanzarse de un partidor. Yo no soy amantes de los trampolines entonces no los recomiendo tampoco.

Para finalizar otra vez nadar relajadamente unos 15 minutos en el estilo favorito. Es fundamental hacer esos últimos 15 minutos, relajan el cuerpo y hacen que uno no salga de la piscina muerto de cansancio. Si quiere puede hacer juegos en el agua como nadar tornillo (una brazada de libre y una de espalda), lanzarse de los partidores o practicar los botes. Si no, una buena ducha helada ayuda a relajar los músculos. Si hace mucho no nadaban es bueno volver a estirar para evitar dolores al día siguiente.

Bueno eso sería la guía ideal para alguien que tiene mucho empeño en nadar, pero enfrentarse a la piscina no es fácil. Uno puede encontrarse con dos escenarios: uno que le guste a uno casi tanto como tirar y vaya a la piscina unas tres o cuatro veces por semana a un centro deportivo. El otro es que uno deteste tanto el agua y la rutina que decida no volver, así como cuando uno abandona la clase de pilates o desiste del gimnasio.

Recomiendo nadar temprano en la mañana o al final de la tarde. Por qué a esas horas, bueno la primera porque el cuerpo está recién despertado y tiene todas las energías para dedicar un poco de ellas al ejercicio, además el agua siempre lo despierta bien a uno. En su contra tiene que si uno no puede volver a su casa todos lo que se mojó durará así hasta la noche y eso es perjudicial para los implementos además que puede hacer crecer hongos en la maleta o el gorro. Al final de la tarde uno ya está cansado pero la natación puede exterminar esas últimas energías y cuando uno llega a casa concilia el sueño con más facilidad. Si uno es novelero (no importa si es de leer o ver novelas) este puede ser un problema.

Para cerrar recuerden que lo bueno de nadar es que uno no siente el sudor (sólo bailar, broncearse y tirar son dignas actividades de gotas de sudor) como este se disuelve en el agua uno ni lo nota. La actividad cardiopulmonar es altísima pero el cuerpo no la siente tan fuerte porque el agua tiene un efecto relajante. El agua con cloro ayuda a limpiar los poros, aunque a veces produce resequedad, después de la ducha no olviden aplicar un poco de crema humectante. Recuerden que todos, hasta los mejores nadadores toman agua y que a todos se les mete el agua en las narices, no da pena parar a toser porque uno sin querer se tragó una bocanada de agua. Por último, la piscina tiene un poder expectorante, pero por favor no se suenen en dentro de la piscina, es un asco.

Al releer este escrito me siento como un político en el Congreso, hablando con propiedad de temas que no manejo bien. Un saludo a todos.

2 comentarios:

  1. jajajaja....acabo de encontar este blog...y que casualidad...hace nada comence con mis clases de natacion...muchas gracias por los consejos.

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