sábado, 31 de octubre de 2009

Bogotá 2015

Así como hace unos días apoyé la candidatura de Río de Janeiro a los Juegos Olímpicos hoy escribo para promocionar la postulación de Bogotá a los XVII Juegos Panamericanos. No es sólo porque vivo en esta ciudad sino porque creo que sería interesante que en Colombia se jugaran todos los juegos del circuito pre olímpico americano en menos de 15 años, además de las implicaciones económicas y comerciales que ayudarían al desarrollo de la ciudad.

El ciclo olímpico que se juega en Colombia en esta década comenzó en el 2004 cuando se jugaron los Juegos Bolivarianos en Pereira, Armenia y Manizales, después con los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se disputaron en Cartagena en 2006, sigue con los Juegos Sudamericanos que se jugarán en Medellín el año entrante y cierra con los III Juegos Mundiales (una versión reducida de los olímpicos que se juegan desde el final de la década pasada en países del tercer mundo) de Cali. Los Panamericanos en Bogotá cerrarían ese ciclo y permitirían que los deportistas colombianos se foguearan en competencias internacionales muy cerca a sus casas, además de las mejoras en los escenarios deportivos.

Si Bogotá ganara la competencia limpiaría su nombre, manchado en 1999 cuando desistió de organizar los Juegos Sudamericanos por no contar con las condiciones de seguridad para proteger a los deportistas y turistas de ese evento. Además sería el culmen de una serie de distinciones que ha obtenido la ciudad por sus esfuerzos para mejorar la calidad de vida de sus habitantes desde 1993.

La propuesta de la ciudad es muy seria, con casi todas las competencias en un radio menor a tres kilómetros el traslado de los deportistas y la posibilidad de que los asistentes asistan a varios eventos deportivos en un sólo día es muy llamativo. El Parque Metropolitano Simón Bolívar y los Coliseo y Estadio El Campín quedan en el centro geográfico de la ciudad, tienen excelentes vías de acceso y están conectados al sistema Transmilenio en las troncales de la NQS y, para el 2015, en la Av. El Dorado. Además están cerca de los principales centros hoteleros de la ciudad (El Salitre y el sector del Parque de la 93-Calle 100) y del Aeropuerto El Dorado.

Las competidoras de Bogotá son Lima y Toronto. Ambas han presentado unas propuestas muy interesantes, para Perú la candidatura de Lima representa su ingreso formal en la comunidad internacional como economía emergente. Desde comienzos de los 90 en el país Inca se han implementado políticas económicas y sociales que han sacado de la pobreza a grandes porciones de la población y que han mejorado la calidad de vida de las personas que habitan las ciudades más grandes. Lima tiene como lema de campaña: a la altura de las necesidades, un mensaje que parece hacer alusión a los 2600 metros sobre el nivel del mar que tiene Bogotá. Toronto ha hecho una campaña poco entusiasta, en el país todavía recuerdan el fracaso de los Juegos Olímpicos de Montreal y en 1999 se jugaron los juegos de Winnipeg.

Las ciudades no tienen ventajas geográficas, porque en las regiones que representan se han jugado al menos una de las últimas 3 disputas. Sin embargo, Bogotá cuenta con el apoyo de la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe, que cuenta con un significativo número de votos. Lima podría ser la que menos votos reciba porque en la historia reciente Perú no ha organizado un evento deportivo de gran magnitud.

En contra de Bogotá está la altura y las difíciles relaciones diplomáticas del país con sus vecinos que le podrían restar votos, sobre todo los de los comités olímpicos de los países que hacen parte de la Alternativa Bolivariana para las Américas ALBA y de los países que hacen parte de PetroCaribe.

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