sábado, 6 de junio de 2009

Una próxima oportunidad

Las ganas habían empezado un tiempo atrás. Te vi de lejos, yo estaba escribiendo, como abuela, con gafas para ver de cerca y por arriba me daba cuenta de lo que pasaba a mi alrededor. Pasaste brillando, tenías unos pantalones de colores y una camiseta de rayas con un ligero escote que dejaba ver un par de pelos inmaduros en tu pecho. Debo confesar que detesto los pelos en el pecho, pero los tuyos se veían inocentes, más bien una invitación a un cuerpo lampiño. Tus brazos eran bastante musculosos, un abdomen marcado y unas piernas largas que terminaban en un delicioso par de nalgas. Te seguí con la mirada y me prometí que al menos en mi boca, o por todo mi cuerpo, dejaría derramar un poco de tus fluidos corporales.

La vida tiene misteriosas formas de actuar, pocos meses después te sentaste a mi lado en una conferencia y mientras el señor hablaba de pendejadas darwnianas y su conexión con el psicoanálisis tú me preguntaste si tenía un cigarrillo, saqué de mi maleta una cajetilla de malboro rojo y me dijiste salgamos y fumemos, un excelente descanso. Mi corazón iba a explotar mientras tú y yo subíamos los escalones que llevaban a la salida. Prendimos un cigarrillo y me dijiste. háblame, dime cualquier cosa. Te empecé a contar cosas, suponiendo que estabas haciendo libre asociación de ideas paré. Me quedé viendo tus ojos y descubrí que eran combinaban con la camiseta que estabas usando. Nos quedamos callados un par de minutos. -Voy a romper el silencio de la forma más ortodoxa, hablando-, dijiste y yo dibujé una pequeña sonrisa. Cuál sería la forma heterodoxa pregunté mientras trataba de hacer un gesto entre sexy y tierno con mi cara. -Sería darte un beso y la posibilidad de que cogieras las güevas y me apretaras tan duro que no pudiera volver a pronunciar palabras, al menos hoy-. Nos atacamos de la risa y dejamos el asunto ahí. -Mucho gusto, soy Andrés, yo ya voy a entrar pero quería que supieras mi nombre-. Me diste la mano y halaste para que terminara en un abrazo. Mientras apretabas mi cuerpo contra el mío me dijiste al oído que estabas parolo.

Una explosión de adrenalina atravesó mi cuerpo y el corazón se encargó de poner rápidamente litros y litros de sangre en todo mi cuerpo. Metí la lengua en tu oreja y dije pues eso lo podemos resolver. Me dijiste que otro día y entraste. No volvimos a hablar en mucho tiempo. Siempre nos veíamos y un pequeño saludo era lo único que intercambiabamos. De vez en cuando compartíamos un cigarrillo o nos tocaba hacer fila juntos en la cafetería, depronto comentábamos el clima o uno que otro consejo académico. Nada más.

Un día te encontré en un baño con la misma camiseta que tenías el primer día que te vi y una gota de sudor helada corrió mi espalda. Te miré por el espejo y cuando iba a salir decidí darte un abrazo por detrás y te dije: -te acuerdas del día de la conferencia, estoy igual a como estabas ese día-, apreté mi cadera contra la tuya y te diste la vuelta y nos dimos un delicioso beso. Las manos no sabían bien qué hacer, buscaban arriba, abajo, a los lados, un derroche de ganas. Nos encerramos en un cubiculo de inodoro, las ganas se convirtieron en silencio, todo ruido de afuera era analizado con detenimiento y todos los besos y caricias se volvieron mudos. Me dijiste que había valido la pena esperar, aumentar el deseo. Nos chupabamos repetidamente, me dieron ganas de venirme y te dije. Me diste la mano y me dijiste vengamonos juntos. Terminamos con una impresionante eyaculación doble y salimos como si nada. No nos despedimos, no dijismo, te sacaste un cigarrillo y yo me tomé un tinto. Te fuiste y a lo lejos me hiciste señas. Adios, era mejor no decirlo. Dejarlo para una próxima oportunidad.
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Escribí este cuento después de leer el blog Las edades de Mar, en último post hablaba de lo rico que es el sexo oral. Me puse a pensar que sí, efectivamente el sexo oral es una delicia. Mar, estamos absolutamente de acuerdo. Ah bueno y pues como siempre todo en este blog tiene algo que ver conmigo mismo...

4 comentarios:

  1. Muy Muy Muy bueno, me gustó mas que otros que he leído en este mismo blog, logra transmitir esa sensualidad con la que quiere llegar....creo que lo que quiere transmitir se alcanza casi que a oler...me gusta. Me atrae la idea de no tener tapujos para decir algunas palabras cochinas, eso le da frescura e intimidad al escrito. Y tal vez lo mejor que puedo decir,disfrute leyendolo. Gracias por compartir

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  2. también ley el de Mar...
    y para qué pero... nos acordamos de las camas, los baños, los carros, y todos los rincones posibles...
    de los sonidos, los olores, las próximas ocasiones...
    el sexo siempre es un buen tema... no?

    abrazo.

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  3. El sexo oral descubre y rompe los límites que existen entre los cuerpos, es la mejor forma de sentirnos en la piel del otro, adorarla y añorarla como si desde el momento en que nos compenetramos con lo ajeno ya hiciera parte de nosotros. Es tan natural que no hay que inventar palabras para hablar de él... me gusta lo que dices.

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  4. Muy bueno!!
    Tienes una manera de describir la situación en la que logras que el lector se imagine todo!
    Me encanta!
    Y si....El sexo oral es lo máximo!

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