viernes, 27 de marzo de 2009

Blanca, negra, blanca, negra

Quienes leen juiciosamente El Bayabuyiba saben que desde el inicio de este año he escrito acerca de las características más importantes de mis mejores amigas. Comencé con las tetas de Marce y Vanna, seguí con las caderas de Ailín y la delgadez de Juliana. Ahora es el turno para la piel de Sammy. No es casualidad hablar del órgano más grande del cuerpo, del tejido que nos cubre, porque la piel de Sandra es sencillamente espectacular.

Ella es blanca y negra al mismo tiempo. Eso suena a oximorona, pero es verdad, Sandra es un típica niña blanca de clase media bogotana, con los rasgos heredados del mestizaje que caracteriza a nuestra sociedad. Es suave, limpia, dan ganas de acostarse en un solecito a hacerle caricias, a desabotonar suavemente su camisa y recorrer con las yemas de los dedos, a veces con la lengua, cada centímetro de su piel. Lo más chévere es que la piel de Sandra se broncea con una impresionante y envidiable rapidez. Una vez estábamos haciendo antesala al cine en Centro Chía y decidimos ir a ver a los patos para aprovechar el picante sol sabanero. Parece increíble pero no pasamos más de 40 minutos en el sol y depronto su piel había tomado un delicioso color chocolate. Las manillas y la camiseta que tenía puestas le dejaron marcas que demostraban que ella se había expuesto a los rayos del sol con esas prendas puestas.

El año pasado yo estuve 2 semanas enteras en Brasil y pasé gran parte del tiempo asoleándome en la playa. En vacaciones de diciembre pasé otras dos semanas acostado como iguana a los rayos del sol desde temprano en la mañana hasta que aparecía la luna en el cielo. Nada, nada de eso permitió que yo dejara de portar el triste blanco teta intenso que siempre acompaña a mi piel. Escasamente se escondieron las azules venas, en cambio Sandra necesitó media hora en Chía para quedar como si hubiera estado un mes en Cartagena. Tal vez por eso su piel me encanta.

Me encanta también que ella me de la mano, porque siempre puedo sentir sus poros, sus arrugas, sus pliegues que delicadamente rozan mi piel y me recuerdan que mi piel masculina nunca va a poder ser así.

martes, 24 de marzo de 2009

María del Mar y del Sol

Negociante, esa sería la más simple descripción de su caracter. Negociante en el sentido puramente etimológico, nada que ver con el sentido mercatilista, la simple negación del ocio. María del Mar y del Sol no fue una mujer normal, estaba todo el tiempo activa, dicen que recuerda las campesinas de la Extremadura y Andalucía. Nací en el Nuevo Mundo y nunca estuve en España, entonces no puedo corroborar esas palabras. Siempre estuvo pendiente de los niños que pedían sopa en los conventos, nunca le faltó aguja e hilo para remendar la ropa de todos los que tuvieran un hueco, un dobladillo suelto, una manga larga, un par de kilos menos. Nunca dejó de probar la comida antes de pasarla a la mesa y era la que revisaba que todas las velas estuvieran apagadas antes de dormir.

Su corazón vivía a otro ritmo. De tanto hacer no le había encontrado tiempo para hacerle cariños. Tal vez lo cuidó mucho. Enamorada precozmente de un hombre de mar, ella sabía que su amor siempre iba a ser errante y que las pocas veces que lo veía no podía dejarse caer en la tentación. Eso sí, nunca dejó de cortejarlo. Ella sabía que las mujeres que vivían en los puertos, como ella, estaban destinadas a esperar que las olas les trajera a sus amados. Se sacudía de terror cada vez que alguien en el mercado o en el atrio de la iglesia pronunciaba palabras como sirenas, monstruos, piratas, tormentas, meretrices. Nunca hablaba de otros puertos, no le gustaba hacer suposiciones de otras mujeres, no hablaba de familia.

María del Mar y del Sol decidió esperar a que el mar le trajera a su amor definitivamente, no lo quería compartir con los barcos, con las olas. Se quedó sola suspirando en las oscuras noches de tormenta. A veces cuando se sentaba en la bañera a disfrutar las caras aguas de flores pensaba en lo afortunada que era por haber encontrado el amor y saber que algún día él le iba a decir que renunciaba al mar salado, que prefería el que estaba en su nombre. Ella siempre supo que iba a ser una espera larga, que el abrazo que tanto esperó en la temprana juventud no iba a llegar antes de que cumpliera unos 30 inviernos. Ella soño con una vejez acompañada de un hombre al que escasamente conocía.

Para él la vida no tenía sentido si no sentía el vaivén de las olas, el tiempo en tierra era terrible, se mareaba, le molestaban los saludos corteses de las mujeres que esperaban llevarlo a sus lechos. Para él era mejor esconderse en los brazos de una desconocida antes de partir a un nuevo destino. Había prometido que se tiraría a los tiburones el día que no sirviera más para el trabajo. Le gustaba ver las caras expectantes desde la borda, nunca había imaginado estar allá abajo, no quería estar oteando el horizonte a la espera de una señal del mástil o la vela de un barco. Él soñaba con los rayos, los truenos, la inmensidad del azul, las cuerdas, los nudos, el viento, la falta de comida, las primeras gaviotas cuando se acercaban a las costas, el reflejo de las ciudades en el mar, la espuma que moría en la arena, los peces, las playas, los acantilados.

Ella pensaba en una familia, en hijos, en nietos. Quería ir al interior, a la capital. Quería abordar un barco e ir a Europa, daba siempre instrucciones de cómo mantener sus ocupaciones a la orden del día para evitar que se perdiera la costumbre de alimentar a los pobres o de ayudar en la iglesia a organizar las fechas especiales. Ella quería dejar todo en su sitio el día que fuera a conocer Paris. Ella sabía que se merecía un amante romántico que le llevara serenatas y la llenara de joyas y vestidos. Ella estaba convencida que tendría a un hombre que la acompañara al salir de la iglesia y le abriera la puerta del coche.

María del Mar y del Sol nunca se imaginó que se iba a secar antes de su primer abrazo. Nunca se le pasó por la mente que el tiempo pasaba rápido y la vejez no daba espera. Ella no se dio cuenta que entre los pobres y las reuniones de sociedad, entre sus empanadas y las misas, entre los inviernos y los veranos, se le acabó la vida. No tuvo hijos, no tuvo nietos, no conoció la capital. Afortunadamente los años de estar trabajando por los menos favorecidos la había convertido en una mujer práctica. Una noche mientras apagaba la vela de su mesa de noche pensó en apagar su vida y su casa con el fuego eterno. Era fácil, era simple. En ese momento un viento marino se coló por el hueco de la puerta y le apagó la luz. Le dio un escalofrío, por un momento sintió que su amado le había mandado ese soplo. En menos de un minuto sintió frío y se dio cuenta que no era un hombre el que la iba a acompañar toda la vida. Se dio cuenta que de amor no se muere, se vive.

Al día siguiente dio las instrucciones normales, se alistó para ir a la iglesia, salió como siempre con la sombrilla, un par de guantes blancos y el bolso con algunas cositas que le podían pedir por el camino. Alguno de sus lacayos se dio cuenta que María del Mar y del Sol tenía un bulto mayor en su cartera de diario, pero no preguntó, él no podía preguntar, era un sirviente, tampoco comentó con los otros la novedad, seguro era más comida o un jarrón para un arreglo floral. Esa tarde no salió de la iglesia, extrañado el lacayo fue a preguntar por doña María del Mar y del Sol. Le contestó el cura que se refiriera con el respeto debido a la hermana Marina, la nueva novicia del convento de las carmelitas.

viernes, 20 de marzo de 2009

Otro espacio

El Bayabuyiba se complace en anunciar que su escritor, Rodrigo Sandoval, acaba de recibir un nuevo espacio en la página www.asipienso.com. Esperamos, Rodrigo y El bayabuyiba, que visiten esa página, dejen comentarios y lean a los otros columnistas. Un abrazo

martes, 17 de marzo de 2009

Don't divorce us

I just join Don't divorce us by the Courage Campaign, to get the Supreme Court of California to rule in favor of GLBT marriage.
look at this awesome video:

domingo, 15 de marzo de 2009

Acaso será

Los balcones, las sillas, los árboles, las piedras de la calle, la mierda corriendo por el río, los zaguanes de los conventos, la brisa, el sol, las campanas de la catedral, el reloj de la iglesia de mi calle, los herrajes de mi puerta, los libros de la biblioteca pública, el periódico que llega en las tardes a mi casa, la bacinilla, la tetera, los tizones con que cocina Teresa, el marco de mi ventana. Ellos son mis acompañantes, los que parece que se fijan en mi. A todos los veo diariamente. A todos les dedico un par de minutos al día. Todos conocen mis más álgidos momentos y mis calidas reflexiones. Todos me dedican unos segundos de su material existencia a demostrarme que todo viene y va, pero sigue existiendo.

Cada objeto a su manera se detiene por un instante a entregarme su exitencia, pero la gente, los habitantes, los humanos, las mujeres con paraguas, los hombres con sombrero de copa, los niños de panatalones cortos, las niñas con enaguas, las monjas de rosario y los curas enruanados que se pasean por SantaFe parecen sentir que yo no existo. Ni Teresa mi fiel indígena que cocina con recetas españolizadas de sus platos ancestrales ni el muchacho que entrega la edición vespertina del diario ni la señora que vende las aromáticas en el cafetín de la Calle Real ni los mozos de los carruajes ni mis vecinos, nadie, absolutamente nadie me ve.

Me miran, de reojo. Me miran con desprecio, con compasión, con ganas, con odio, con amor. Ninguno me ve con interés. Acaso soy un bicho raro de esos que traen los exploradores y mueren congelados en una helada sabanera. Será que me espera ese triste desenlace, amanecer frío y sin dolientes. Acaso soy no tengo voz, acaso no soy un ciudadano de bien que paga sus impuestos, da limosna y no se olvida del diezmo. Será que tengo que olvidarme del fisco, los más pobres y la Santa Iglesia Católica. Acaso no voto, acaso no saco libros de la biblioteca y los devuelvo en perfecto estado. Será que la apatía y la mala conducta social son las premiadas. Acaso no visto a la moda y compro los últimos productos traídos de Londres y París. Será que tengo que usar ropa en harapos o inventar mis propias formas de acomodar los modelos más originales y dejar de importar costosos objetos. Acaso no tengo un par de mulas, una fortuna conseguida a partir del inmenso esfuerzo que es vender sal en las lejanas tierras de los jesuítas al otro lado de la cordillera. Será que tengo que ser pobre o obsenamente rico para que los ojos se fijen en mí. Acaso no me confieso todos los viernes, me baño todos los sábados y voy a misa todos los domingos. Será que es mejor dejar que los humores se acumulen en el cuerpo y el alma.

No puede ser que cada vez que digo algo, que tiro algo, que me asomo al alfeizar de mi ventana o me recuesto a tomar el sol nadie tome conciencia de mi existencia. Todos saben quién soy yo, eso es obvio. Todos me conocen, algunos me saludan cortésmente, otros se hacen los de la vista gorda. Unas balancean la falda cuando se cruzan conmigo y otras interponen la sombrilla entre nuestras miradas. Todos, los que me miran y los que prefieren no hacerlo, no saben quién soy yo. No tienen ni idea de las cosas que soy capaz. Algunos me ven con cara de muchacho delicado, ya quisieran ellos tener que lidiar con los majestuosos ríos de las llanuras o subir a lomo de mula un piano desde Honda. Los que me ven como un simple campesino ramplón, se sorprederían a ver mi bien dotada biblioteca, con libros en francés, latín y griego, todos escogidos a dedo y leídos con vigor. Los que me ven como un solterón dedicado al fracaso en el amor o con intereses contra natura se quedarían atónitos con algunos desenfrenados bailes que he organizado con niñas de la sociedad o con las deliciosas escapadas a visitar los lechos de varias indígenas. Los que suponen que he desvirgado a más de una muchachita se quedarán con la boca llena de palabras porque no me gusta que la sangre corra por mi casa, no dejo siquiera que maten a un pollo, no voy a dejar que corra la de una inocente señorita.

El problema no es que se den cuenta de que estoy. El problema es que descubran que el campesino y el citadino residen en mí. El delicado y el trabajor también. Quiero que sepan que detrás de la ropa afrancesada y los libros romanos hay alguien interesante. Quiero que entiendan que hago las compras, no las hace Teresa, porque me preocupa mi salud. Quiero que sepan que detrás de lo que les han dicho de mi persona yo tengo un caracter dispuesto a socializar.

Horrible

Me precio de tener muchos y muy buenos amigos, les consta si han leído entradas anteriores de este blog. He nombrado entre otros a mis amigos del colegio, a mis gorditas de la u, a Federico, a Juan Camilo, a mis primos. Le he quedado debiendo entradas a gente que me las ha pedido, por ejemplo Mafe Lesmes- En fin, ya lo había hecho y hoy lo hago de nuevo porque se lo merece, cumple años un día antes que El Bayabuyiba y por distintas razones nunca hemos podido pasar juntos su cumpleaños.

Horrible, Rayita, Trip, Horrivel. Esos son sus apodos. Daniela Peña su verdadero nombre. Música su profesión. Insensatez y honestidad su forma de vida. Loca, así ha sido nuestra amistad.

Nos conocimos hace mucho tiempo, una semana santa que ella viajó a Sogamoso con mi prima y sus amigas a conocer la tierrita. En esa época estaba de moda el msn y pues gracias a esa maravillosa herramienta nos hemos mantenido en contacto después de tanto tiempo. La amistad se volvió más fuerte gracias a una segunda visita al municipio al año siguiente y después con mi migración a la capital.

Hemos ido juntos a varias fiestas, ella ha estado presente en mis últimas celebraciones de cumpleaños. Hemos ido mil veces a cine, es más tendremos que hacerlo pronto para no perder la costumbre. Hemos comido cientos de helados de crepes y nos hemos reído con la cómica y esnobista clase media bogotana en Unicentro. Ante todo hemos sido una pareja muy chistosa de amigos que se burlan del mundo y de nosotros mismos.

Hace un año

Hace un año comencé este experimento que se llama El Bayabuyiba. En él he escrito de todo, de amor, de odio, de amigos, de mi. Hay cosas tan mundanas como una oda a mi pene y otras tan serias como un presagio de lo que nos esperaba aquí en Bogotá con Moreno como alcalde. He escrito cosas locas como opiniones de fútbol (sí, hasta para eso ha servido El Bayabuyiba).

El caso es que anoche estaba pensando qué hacer para celebrar el primer año de funcionar y pensé que lo mejor sería hacer una lista de los escritos de este blog que más me gustan. Si ya los leyeron, gracias. Si no los han leído, pónganse a la tarea.

http://elbayabuyiba.blogspot.com/2009/03/la-flaca.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2009/03/las-caderas-no-mienten.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2009/02/ganas-y-realidad.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2009/02/un-saquito-de-lana.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2009/02/las-tetas-de-vanna.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2009/01/mi-pene.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2009/01/me-sabe-gloria.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2009/01/un-buena-pregunta.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2009/01/las-tetas-de-marce.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2009/01/lecturas-de-vacaciones.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2008/11/ilga.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2008/11/la-abominacin-del-homosexualismo-jajaja.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2008/11/reglitas.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2008/11/kylie-minogue.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2008/10/sao-paulo.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2008/09/me-quedo-con-beijing.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2008/08/encuentros-casuales.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2008/07/difcil.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2008/07/por-fin.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2008/06/carta-al-amante-desconocido.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2008/06/es-ridculo.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2008/06/no-seas-cruel.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2008/06/ever-thine-ever-mine-ever-ours.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2008/06/no-me-gusta.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2008/06/2-years.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2008/04/qu-es-el-bayabuyiba.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2008/04/elogio-jos-obdulio-gaviria.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2008/03/mucho-indio.html
http://elbayabuyiba.blogspot.com/2008/03/diatriba-contra-el-facebook.html

sábado, 14 de marzo de 2009

La Flaca

Decía Jarabe de Palo que la flaca dormía de día para bajar a la tasca en la noche y bailar y bailar. Juliana, la flaca, no puede dormir de día porque vive escribiendo, preocupada por su comida, ajustando sus horarios y apoyando a sus amigos. Juliana, la flaca, es una de esas mujeres que en los momentos de depresión siempre tiene palabras de aliento y no escatima esfuerzos para decir verdades que muchas veces no queremos escuchar.

Juliana, la flaca, fue la que me llevó a los caminos del profeminismo. Gracias a ella conocí a gente maravillosa. Juliana, la flaca, me hizo encontrar nuevos caminos, me ayudó a abrir la mente y el cuerpo. Con Juliana, la flaca, descubrí que soy diferente y mejor.

El caso es que también era tiempo de escribir de Juliana, la flaca, porque ya El Bayabuyiba está casi cumpliendo años, mañana será el primer cumpleaños de este espacio y como Juliana, la flaca, fue una de sus primeras lectoras y una de sus más consecuentes críticas pues qué mejor forma de empezar a celebrar el cumpleaños que haciendo alusión a la bella delgadez de Juliana, la flaca.

Quién mejor para hablar de la hermosura de una persona delgada que yo mismo. Al igual que Juliana, la flaca, tengo el placer de verme al espejo y contar algunas de mis costillas. Juliana, la flaca, debe sentir el mismo placer de no saber que es la grasa en el cuerpo, nada de celulitis o cosas por el estilo.

Me imagino a Juliana desnuda con unas piernas delgadas, que se alargan por efecto visual, con un par de músculos que se ven no porque vaya mucho al gimnasio sino porque van forraditos, al lado de los huesos, con la piel suave y tersa. La veo con los huesitos haciendo las veces de curvas en su figura. Visualizo unos brazos que acarician unas protuberantes clavículas, un hermoso cuello (estas dos últimas cosas las he visto y me he recostado en ellas), unos salidos omoplatos. Juliana, la flaca debe poder darse abrazos a sí misma y tocarse las puntas de los dedos atrás de la espalda.

Juliana, la flaca, debe mover esas caderas muy bien, debe poder medir su cintura con algo de menos de 50 centímetros y comer todo lo que se le da la gana con la sonrisa interior que produce saber que nada engorda. Juliana, la flaca, debe tener un metabolismo rápido, debe tomar litros de agua, dormir como un lirón, incomodar a quien ofrece sus piernas para sentarse porque sus huesos tallan en los muslos del otro. Juliana, la flaca, debe ser feliz, porque en esta sociedad no se aceptan los gordos y se idolatran la delgadez extrema.

domingo, 8 de marzo de 2009

Sin nombres, son dos

No quiero pensar en ninguno de los dos, el problema es que ambos están en mi mente todo el tiempo. Parece que cada uno se metió en una de las mitades de mi cerebro y pelean constantemente para apoderarse de la otra mitad. Esa debe ser la razón de mi constante dolor de cabeza. A veces siento que dentro de mi cuerpo dos grandes ejércitos luchan por quedarse con el trofeo mayor, a veces me doy cuenta que ninguno de los dos quiere estar conmigo.

Eso no es un impedimento. Los quiero a los dos. No quiero en el sentido amoroso, porque ellos todavía no han logrado ganarse mi corazón y no han dejado que mis encantos los conquisten. Los deseo a los dos. Tengo ganas de que los dos me tengan, sean mios. No espero que estén separados, los quiero así, al mismo tiempo, con las mismas ganas. Por eso los ejércitos que luchan dentro de mi no han podido declararse ganadores. Los dos tienen lo que al otro le hace falta. Ambos son al mismo tiempo completos y partes de un todo que sólo podremos compartir los tres.

No espero que los dos me amen, no quiero que me amen. Deseo que me deseen. Todos los días me dan ganas de que ellos sientan en lo más profundo de su ser y hasta el último rincón de su piel las ganas de que nuestros cuerpos se vuelvan uno solo. Quisiera que este mundo no fuera machista, que ellos estuvieran dispuestos a compartirme, que los dos quisieran tenerme al mismo tiempo, que los dos me tuvieran y yo fuera la inspiración de sus más bajos deseos.

El uno, Alejandro, está comprometido. El otro, Camilo, parece que es asexual. El primero se hace el ciego, el segundo parece marica. A los dos se los traga el miedo de acercarse. ¿Por qué? Porque no me gustan los machos, los inescrupulosos, los maniáticos que no se interesan por los sentimientos de las mujeres. A mí me gustan un par de idiotas que no son capaces de decirme qué quieren, qué les gustaría hacer conmigo. No ellos son respetuosos, decentes, no hablan de sexo con mujeres, no tienen fantasías locas.

Alejandro sabe que me encanta, se lo he dicho más de una vez. Le ofrecí todo lo que soy y cayó en la tentación por un par de minutos. El problema es que tiene a otra y esa otra no lo deja pensar con libertad. Odio las cadenas, por eso quiero que haya barrotes en el trío que me gustaría tener. La otra, la otra me importa tanto como las palomas que cagan mi ventana. Es egoísta, yo sé, pero ella puede conseguirse a otro, yo necesito a este.

Camilo necesita dejar de ser cortés, necesita salir del clóset o meterme a uno y besarme cada uno de los pelos de mi cuerpo, abrirme las piernas y disfrutar cada milímetro de mi clítoris, saborear mi vagina y después enseñarme que el paraíso es parte de este mundo en el que vivimos, sólo necesitamos un buen amante para encontrarlo.

Ojalá los dos entiendan que es ahora o nunca, ojalá los dos aprendan que no me voy a quedar esperando que me salga una telaraña en mi entrepierna. Espero que ellos sepan que las mujeres cambiamos de parecer más fácil de lo que ellos creen.

Las caderas de Sammy

Me robé el nombre de la canción de Shakira para hablar de la característica más importante de la figura de Ailín. Debo confesar que no fue fácil decidir cuál era su principal atributo, porque me encanta su color de piel, pero ya había repetido tema con Vanna y Marce y la piel es lo que más me gusta de Sandra; también me gusta mucho su cara, porque tiene unos rasgos muy latinos, debo confesar que las bellezas de mentira, las bellezas importadas y las bellezas comunes no me gustan para nada, en cambio me encantan las mujeres como Ailín, con caras que combinan rasgos de múltiples razas y terminan siendo hermosas por el simple hecho de existir, pero el problema es que Vane tiene una cara hermosa también. Entonces me puse a pensar en el cuerpo de Ailín y me di cuenta que me encantan sus caderas.

Las tiene grandes, yo sé que a muchas de mis amigas no les gustará leer esto, perfectas para cargar hijos, si yo quisiera que alguien cargara por nueve meses mis hijos me gustaría que fuera alguien como Ailín. Amplias, grandes, empiezan las piernas, se ayudan de unos muslos bien formados y terminan en una cintura redondeada por el ímpetu de la grandeza que viene de abajo.

Puede ser que sea una cuestión de pseudo edipo, pues brasilera que se respete tiene buenas caderas. Tal vez por eso me encantan las caderas de Ailín. A veces también pienso que Jaime fue o ha sido un personaje muy afortunado, esas caderas grandes y latinas se deben mover muy bien.

Por último voy a hacer una confesión extraña, cuando conocí a Ailín no la soportaba, me estresaba verla y oirla. Ahora la quiero mucho y aprecio mucho su amistad.

Día de la mujer

Hacía días no tenía la inspiración necesaria para escribir una cosa bonita aquí. El caso es que quiero desearles a todas las mujeres un feliz día. Es cierto, este país no es el mejor lugar para ser mujer, cada tres o cuatro días una mujer muere en los brazos de un hombre que dice que la ama, las mujeres ganan menos por trabajos iguales, las mujeres no tienen muchas posibilidades de ser ciudadanas en su significado más simple: elegir y ser elegidas.
Para todo eso es necesario el día de la mujer, para que pensemos que queremos que cambie en los próximos 365 días.
Un abrazo y un beso a todas las mujeres que leen El Bayabuyiba.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Eu preciso de você

No se pueden quejar que no les escojo las canciones más románticas de la vida, aquí está Eu Preciso de Você, simplemente bella






Eu preciso de você porque tudo que eu pensei
que pudesse desfrutar da vida, sem você, não sei
meu amanhecer é lindo se você comigo está
tudo é muito mais bonito num sorriso que você me dá

Eu não vivo sem você porque tudo que eu andei..
procurando pela vida, agora eu sei
que andei sabendo que em algum lugar te encontraria
pois você já era minha, e eu sabia

Como a abelha necessita de uma flor
eu preciso de você e desse amor
como a terra necessita o sol e a chuva, eu te preciso
e não vivo um só minuto sem você

Eu preciso de você porque em toda minha vida
nem por uma vez amei alguém assim
você é tudo, é muito mais do que eu sonhei pra mim
e é por isso que eu preciso de você

Cuida de mim

Hoy estaba en uno de mis planes favoritos, escuchar música, y depronto me encontré con una verdadera joya musical. En fin les pongo la letra, en portugués y un videito de youtube.com







Pra falar verdade, às vezes minto
Tentando ser metade do inteiro que eu sinto
Pra dizer as vezes que às vezes não digo
Sou capaz de fazer da minha briga meu abrigo
Tanto faz não satisfaz o que preciso
Além do mais, quem busca nunca é indeciso
Eu busquei quem sou;
Você, pra mim, mostrou
Que eu não sou sozinho nesse mundo.

Cuida de mim enquanto não esqueço de você
Cuida de mim enquanto finjo que sou quem eu queria ser.
Cuida de mim enquanto não me esqueço de você
Cuida de mim enquanto finjo, enquanto finjo, enquanto fujo.

Basta as penas que eu mesmo sinto de mim
Junto todas, crio asas, viro querubim
Sou da cor, do tom, sabor e som que quiser ouvir
Sou calor, clarão e escuridão que te faz dormir
Quero mais, quero a paz que me prometeu
Volto atrás, se voltar atrás assim como eu.

Busquei quem sou
Você, pra mim, mostrou
Que eu não sou sozinho nesse mundo.

Cuida de mim enquanto não me esqueço de você
Cuida de mim enquanto finjo que sou quem eu queria ser.
Cuida de mim enquanto não me esqueço de você
Cuida de mim enquanto finjo, enquanto fujo, enquanto finjo.

martes, 3 de marzo de 2009

El reto

A lo largo de mi trayectoria como estudiante de comunicación he conocido muchas personas y difícilmente alguna se puede comparar a Juan David Moreno. Él tiene una personalidad particular, entre tímido y muy osado, payaso y serio. Es un personaje maleable, interesante, con mente crítica y un particular sentido del humor acompaña a esa enjuta figura.

Hoy les quiero contar que una conversación de Messenger (se han dado cuenta que muchos escritos míos los inspira msn, I wonder why) surgió el tema de los escritos personales y le pasé mi entrada que está aquí en El Bayabuyiba en la que hablo de mi pene y me dijo que nunca sería capaz de escribir algo así.

Entonces lo reté a crear un blog y en un año ver si era o no capaz de escribir sobre su pene. Ya veremos, mientras los invito a http://carbonylapiz.blogspot.com/

domingo, 1 de marzo de 2009

La explicación

Federico, uno de mis mejores amigos, y Juan Camilo, uno de mis nuevos amigos, son amantes de Ivete Sangalo, tal como lo soy yo. Lo curioso es que ellos la descubrieron por su cuenta, ellos hicieron la tarea de investigación y ahora cuando hablamos algunas veces sale el tema Ivete. Sin embargo, ellos no entienden las letras de las canciones y pues he decidido en este día de descanso dedicar un momento para pensar en las músicas más importantes de Ivete y contárles de qué se tratan sus letras.

No sé como escribir esto, cuando comencé a escribir me dieron ganas de hacerlo como hice el escrito con las músicas de Shakira, pero no quiero sonar repetitivo. Pero tampoco se me ocurre una mejor forma. Voy a tratar de no sonar igual.

Salir en un Carro Velho es toda la vida mucho mejor que salir a pie, el carro es bueno cuando está lloviendo, cuando hay afanes, cuando uno está enamorado y quiere dar paseos en la noche. El carro también puede ser la excusa perfecta para llevar a los amigos a una Festa de las maes pretas y escuchar los batuques de candomblé mezclados con los sonidos del Rock, en otras palabras hacer que todo el mundo se mueva al ritmo de un Berimbau Metalizado. El carro puede ser la excusa perfecta para llevar A Galera a una vuelta en pleno carnaval y bailar detrás de los blocos, las escuelas y los tríos elétricos. El carnaval es una época para no pensar en cosas tristes, es más si los amigos se montan en el Carro Velho van a tener que enteder que ese día Nao me conte seus problemas es el lema oficial. En cambio, cuando A Chuva Passar y deje de haber tormentas en el corazón lo mejor es poner toda la energía y poner en una nueva calentura a cocinar, en otras palabras Bota pra ferver las nuevas posibilidades, depronto dedicar Se Eu Nao Te Amasse Tanto Assim y con palabras demostrar que uno está dispuesto a perder el sueño y la razón por alguien. Tal vez hacerle la más hermosa dedicatoria de amor con Eu sei que vou te amar y explicar con A Lua Que Eu Te Dei que sólo es nuestra y de nadie más la luna que sale todas las noches a hacernos compañía. Pero si el nuevo amor no es suficiente y sólo nos hace sufrir toca pensar que Faz Tempo que ya no hay química y lo mejor es decir Chorando se foi. Lo bueno es que vivimos en un País Tropical, donde todo lo puso el señor y la belleza está en cada esquina. Si finalmente no encontramos el amor, nos vamos en tren cantando Nayambing Blues y acordandonos que Nosso sonho es amar y nuestro corazón es el que tiene el Poder para volver a la Conquista...