jueves, 29 de enero de 2009

La Corte y su decisión

Me basta simplemente con ponerme de pie y aplaudir. Me basta con hacerles la venia. Me basta con el simbolismo de la decisión. Me basta con verles la cara a los radicales de derecha y, quién lo creyera, de izquierda. Me basta con ver la cara de felicidad de muchos de mis amigos. Me basta con saber que en Colombia la Constitución no es siempre un simple papel. Me basta con reírme de todos los que tienen la cabeza cerrada.

Lo chistoso es que todo eso basta, y sobra. Sobra porque Colombia es un país que ha pensado problemas muy importantes aún cuando tenemos otros más urgentes. No estoy diciendo que sin guerra las cosas serían mejores, a veces creo que no es un escenario creíble. Sin embargo, me pongo a ver a los vecinos y me da risa. En Panamá y Costa Rica es ilegal ser homosexual, en la gran mayoría de los países latinoamericanos es ridículo pensar siquiera en la posibilidad de practicar un aborto legal. En la gran mayoría a nadie se le ocurre mencionar la palabra eutanasia. En Colombia, sí. No solo eso, tenemos legislación que protege los derechos de las mujeres, de las minorías, de grandes grupos sociales que casi no tienen espacio fuera de nuestras fronteras.

La decisión de ayer de la Corte es histórica, como lo fue la vez que decidieron reformar la Ley de Justicia y Paz, como lo fue la vez que cambiaron las normas sobre aborto, como lo fue la vez que modificaron el sistema de salud, como lo fue la vez que mejoraron las condiciones legales de los desplazados, como lo fue la vez que dieron vía libre a la ley de cuotas. La de ayer modifica tantas normas que no creo que tenga precedente, eso es casi irrelevante comparado con el contenido de la sentencia.

Por un lado tocan hasta las vacas sagradas de este país, los militares. Por otro, la cantidad de derechos nos deja a la par de países nórdicos, no tercermundistas. Por otrísimo, la nueva normatividad por fin hace gala del famoso derecho a la igualdad. Vale la pena decir que la igualdad en Colombia significa mucho. Es cierto, no es lo mismo nacer en Ungía O Mitú que nacer en Bogotá, tampoco es lo mismo ser estrato 4 en Sogamoso a ser estrato 1 en Cali. Pero todos po igual, los de Mitú y los de Cali, los de Leticia y San Andrés tienen una herramienta básica, la tutela. La tutela nos permite ir y decir que no estamos de acuerdo con una ley o que alguien no está cumpliendo con la ley. Y la ley se cumple.

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