jueves, 22 de enero de 2009

Jorge Amado

Siempre he querido ser un escritor, tal vez por eso nació El Bayabuyiba. Eso no quiere decir que quiera ser un escritor cualquiera, con uno o dos libros, recordado por un simple trabajo producto de la inspiración de "una noche de copas, una noche loca". Quiero ser escritor para revelar lo más íntimo de mi ser, de mi cultura, de mi país. No quiero ser escritor al estilo Gabriel García Márquez que exalta al Caribe locho y sinvergüenza por encima de interior serio y trabajador. No quiero inventar un universo paralelo donde viven una cantidad de familias de clase media al estilo Harry Potter. No quiero creer que un sólo personaje puede hacer todo y de todo en inverosímiles situaciones como Álvaro Mutis. No quiero dedicarle mis páginas a las experiencias místicas como Coelho. No quiero ser aburridor contando la historia de un dictador que bien pudo vivir en Cuba o Guatemala, en Ecuador o Argentina

A mi me gustaría reflejar las experiencias de personas de carne y hueso, con sentimientos, con problemas reales, con situaciones que hacen parte de la vida cotidiana. Muchas veces esas situaciones no encajan en las grandes historias, no quiero imaginar cómo sería Cien Años de Soledad sin Remedios la Bella o Peta Cortés, tampoco a Ilona llega con la lluvia sin El Gaviero. Pienso que uno puede escribir una historia magistral desde las manos de una mulata cocinando en el nordeste del Brasil, como Gabriela Clavo y Canela, o dedicarle palabras de admiración y respeto a una puta como en Tieta. Me encantaría hacer crítica social sin sonar mamerto como en Capitanes de Arena.

Por eso le dedico este post al, en mi opinión, mejor escritor del siglo XX, Jorge Amado. Obvio, no ganó un Nobel, valiente gracia, hace poco nos mostraron los señores de la Academia Sueca que los premios también eran una estrategia de la Guerra Fría y la CIA compró el premio de 1958. Su nombre está inmortalizado en el Guiness Records como el escritor más prolífico de la historia. También es obvio que Amado luchó por darle un lugar al Nordeste en el imaginario brasilero y por una mejor vida para los más pobres, eso le ganó el odio de los militares y un par de años en la tranquila Europa de la posguerra como exiliado.

Las historias de Amado son simplemente hermosas, investigaciones de un hombre que le dedicó su vida al progreso y a la equidad en los estados de Sertao brasilero. Sus letras son a veces olvidadas por los críticos y los lectores de nuestro país. Eso se debe a que siempre vemos arriba o al ombligo, nunca al sur. Lector que se "respete" debe tener en su colección alguna basura gringa, un par de libros colombianos y europeos, si tenemos suerte hay un Isabel Allende. Nunca un Benedeti ni un Vargas Llosa. Menos un Amado.

Lectores de El Bayabuyiba, si quieren entender al Brasil de verdad, el que conocemos los que lo vemos más allá del Carnaval y de las playas de Río, lean a Amado. Van a encontrar un mundo normal, natural, real, exótico y complicado. Un mundo tropical como el de las canciones de Gil o Caetano.

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