martes, 20 de enero de 2009

El procurador y las mujeres

Federico, el ciberamigo de las tenistas me dijo algo que no me había percatado y es tristemente la realidad de El Bayabuyiba, he dejado de lado uno de mis temas favoritos: las mujeres.

Hablé de Gina, es cierto, y eso es como hablar de una de las mujeres más valientes que conozco. Debo también decir que dedicarle una entrada sólo a Gina es desconocer a todas las otras mujeres que admiro, comenzando por mi mamá, mis abuelas, varias de mis amigas, de las amigas de mi abuelita, Florence... la lista es larga.

El caso es que este año me tiene preocupado un asunto en particular, que cuando se ve en letra menuda pueden parecer varios. De quien hablo es del nuevo Procurador General de la Nación. Ese señor, personaje misógino por demás, ha expresado varias veces su desacuerdo con muchas de las conquistas de nuestra democracia pluralista desde la Constitución de 1991. Ahora resulta que el Ministerio Público está en manos de un personaje que no acepta el aborto ni los derechos patrimoniales de los homosexuales (ambas luchas de los movimientos femeninos).

En una entrevista con el diario El Tiempo el señor Ordóñez (así se apellida el nuevo procurador) dijo que la Constitución no nos pertenece a los libre pensadores, que como es pluralista todos tienen cabida. Sí, nadie le puede negar eso, en Colombia somos 44 millones de personas, ahí hay de todo, conservadores, liberales, radicales, anarquistas, seguidores del modelo feudal, católicos a ultranza, ateos, satánicos. Los que se le olvidó a Ordóñez es que la Constitución es clara en defender los derechos de todos y todas, además de una explícita separación del Estado y cualquier denominación religiosa. Ahora, no podemos negar que a muchos todavía la idea de sacar a los curas del derecho y las decisiones nacionales es un absurdo, pero es que vivimos en ese mundo por más de 100 años y los primeros nacidos bajo la nueva constitución (del 85 para acá) apenas nos estamos graduando de las universidades y no estamos todavía en las altas esferas del poder.

La nueva constitución dio un marco amplio de derechos y deberes de los ciudadanos pero no los limitó a esos escritos en sus hojas. Esa fue la gran victoria de las nuevas generaciones y el peor castigo para los hombres de mente cerrada, como el procurador. Obvio, así fue como las mujeres lograron que hoy una mujer que le diga al médico que se piensa suicidar puede interrumpir su embarazo y la jurisprudencia la protege. Otros derechos que no fueron escritos en la Carta Magna pero que fueron aceptados por Colombia en instrumentos internacionales hacen parte del llamado bloque de constitucionalidad.

Al señor procurador le debe doler la panza (grande la tiene) cada vez que le hablan de derechos patrimoniales de las mujeres (obtenidos en la década de los 30), la educación para hombres y mujeres por igual (entre 1932 y 1936 se logró eso en Colombia). Ahora el voto de las mujeres no le debe gustar mucho, bueno no le importó que algunas incautas votaran por él en el Congreso, pero cualquier muestra de que las mujeres piensan le debe parecer terrible.

Desde aquí le voy a estar haciendo constante seguimiento. Ahora que no estoy tan cerca del Congreso, no va a ser fácil estar en contacto con la bancada de mujeres, toca que entre todos tengamos los ojos, oidos y mentes bien abiertas.

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