martes, 9 de septiembre de 2008

Las tildes

No falta decirlo, el español es uno con tildes y otro mucho más difícil y aburrido sin ellas. Por eso me molesta tanto que la gente no las use, mucho más cuando es en las vallas publicitarias o en los carteles de promoción de almacenes y tiendas alrededor de la ciudad.

Hoy en el recorrido a mi casa encontré que en la Carrera 15, entre calles 73 y 100, no hay una sola droguería que tenga tilde, será que los señores dueños de Superpharma, La Rebaja y muchas otras no saben que es un hiato o al menos no reconocen el papel de la tilde en señalar correctamente el acento: uno no dice droGUEria, uno dice drogueRÍa. Lo mismo pasaba con Notaría, no creo que todos las oficina de registro ciudadano sean regidos por una mujer, pues las notarias no necesitan tilde, pero las notarías sí. Ni hablar de palabras como Bogotá (Bogota es la forma como pronuncian muchos gringos, porque ellos no tienen tildes), ferretería, miscelánea, papelería y, el colmo de todas, librería sin tilde --juro que allá no voy a comprar libros nunca, me niego--

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