miércoles, 23 de julio de 2008

Difícil

Hay quienes dicen que podemos contar con muchas cosas en nuestra vida, entre ellas el amor de nuestras madres, la posibilidad de un futuro mejor (sólo la posibilidad) y la muerte. Bien, yo no creo en el instinto maternal, mucho menos creo que todos tenemos las mismas opciones para tener una vida mejor en el futuro. Es probable que ustedes y yo tengamos acceso a más oportunidades que los miles y miles que no tienen acceso al conocimiento. Sin embargo, todos estamos destinados a morir.

Bueno sería si todos nos murieramos de un sólo golpe, de un paro cardíaco o de una falla súbita de nuestro cuerpo. Rico sería pensar en que nadie sufre con la muerte de los demás. Lo triste es pensar que mientras los que mueren se libran del sufrimiento, los que quedan apenas lo empiezan a padecer.

Hace un año, comenzamos a llorar la muerte de un ser excepcional, y no era linda y especial simplemente porque está muerta. Gloria nos dio a todos algo, a Cata le dejó la belleza y la alegría, a Andrés la inteligencia, a Melba la fortaleza, a Lina el desparpajo... a mí me ayudó a abrir la mente y a descubrir que más allá de mis narices había algo más.

Por eso cada vez que hablabamos sentía como que la vida realmente tenía sentido. Por eso cada vez que nos veíamos nos daban ataques de risa y de llanto. Por eso cada vez que pienso en ella, como ahora, los ojos se me llenan de lágrimas.

No fui capaz de verla sufrir, por eso no la visité en sus últimos días. No fui capaz de ver sufrir a su familia sufrir, por eso me desconecté de ellos. Más que nada quiero recordarla como un retazo de buenos momentos, de aquellos abrazos rompehuesos, de los dientes que le encantaba mostrar en eternas sonrisas, de su particular forma de caminar, de su energía, de su amor, de su ser.

Gloria, hoy te dedico unas palabras, porque no quería dejar pasar esta fecha tan significativa y tan dolorosa. Lo siento, no debí contarle a todo el mundo, pero de tí también aprendí que a veces es bueno librarse de los sentimientos a través de las palabras...

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