miércoles, 2 de abril de 2008

Elogio a José Obdulio Gaviria

No entiendo cómo no lo descubrí antes. Pero, cada vez que lo pienso, más cuenta me doy de lo confundido que estoy. La razón: muy simple mientras más desprecio a este gobierno por sus políticas autoritarias y retrógradas, más me gusta el principal asesor del Presidente.

Soy consiente de que es una afirmación temeraria, es probable que ni siquiera Plinio o Fernando se atrevan a comentar públicamente su admiración por el señor Gaviria. Yo quiero asumir el riesgo.

Vamos por partes, para que puedan entender mi razonamiento. Primero, me sorprende la sangre fría que tiene Joselito para imputar crímenes a las FARC. No quiero que piensen que me gusta la guerrilla, no. Lo que no entiendo es como un personaje que tiene en su árbol familiar a uno de los criminales más sanguinarios de la historia puede salir a echarle la culpa de todo lo que pasa en este país a una guerrilla. Eso debe ser porque cerquita a Palacio no viven indigentes ni las personas se mueren de hambre.

Segundo, me encanta la lealtad de Gaviria. Por más que su jefecito la embarra y lo manda salir a dar explicaciones, él sigue ahí. Lo mejor de todo es que Obdulio, completamente obtuso debe evadir preguntas a la prensa o decir pendejadas, como que Uribe tiene una inteligencia superior.

El tercer argumento, va ligado justamente a la última oración del párrafo anterior. A José Obdulio le toca sacar un impresionante retórica, digna de cualquier call center. Tal como lo hacen los centros de atención de servicio al cliente, Gaviria no se deja alterar. Le pueden cantar la madre, y él fresco como lechuga en Corabastos. Le pueden decir que los líderes sindicales, sociales y comunitarios de este país se mueren por su culpa y al señor se le ocurren marchas para proteger su integridad personal.

Por último, me sorprende realmente la capacidad de convencimiento. Bueno, al menos el poder que tiene para tener a su jefe, porque una cosa tenemos que reconocerle a Uribe, su enorme necesidad por resultados. Curiosamente, Gaviria no ha sobresale en el campo de las estadísticas; es más, nadie da un peso por el valor político de sus declaraciones, y como dije antes, nadie se atreve siquiera a defenderlo.

Ahora, confesar que me gusta José Obdulio, es aceptar que no me pierdo sus intervenciones en radio o televisión. Es tener que postrarme y decir con mucha pena que Hora 20 es parte de mi rutina porque José Obdulio está ahí. También es contarles que lo que más me gusta de José Obdulio es que me hace odiar a este gobierno, que en últimas es un gobierno de mierda, pero al menos es mi gobierno.

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