sábado, 15 de marzo de 2008

Mucho indio

El Alcalde de Bogotá, Samuel Moreno Rojas, no lleva 100 días gobernando en el Palacio de Liévano y ya tiene un grave problema y un escándalo que empañan su gestión. Durante la campaña, al entonces candidato del Polo se le olvidó decirnos que él iba a ser EL vecino de las oficinas vacías, EL amigo que distribuye puestos a sus aliados politiqueros, y EL alcalde sinvergüenza.

La administración comenzó el 1 de enero con un equipo bueno, pero incompleto. Samuel sorprendió cuando nombró en la Secretaría de Hacienda a un ex viceministro del Presidente Uribe y contó a la prensa que 15 personas habían rechazado la oferta de ser Secretarios de Movilidad. Sin embargo, muchas de las oficinas de alto nivel todavía están vacías.

Según lo denunció la revista Cambio aún están esperando director entidades como el Instituto de Desarrollo Urbano, IDU, Metrovivienda, la Terminal de Transportes, la Lotería de Bogotá y el Instituto de Catastro Distrital, así como otras 13 entidades del distrito. Lo grave es que estos nombramientos son indispensables para desarrollarlas políticas más importantes y urgentes de la capital.

Bogotá necesita estructurar muy bien el Metro para que no se convierta en un elefante blanco o sus diseños sean cambiados durante la construcción, tarea que le corresponde al IDU. La política de vivienda, que tiene un serio rezago por falta de predios, es la función esencial de Metrovivienda. Asimismo, para mejorar la movilidad, la ciudad está construyendo dos terminales satélites que necesitan una cabeza al frente para organizarlas y ponerlas a funcionar con la sede principal de Ciudad Salitre. Y para que todas esas obras se lleven a cabo, la ciudad debe mejorar sus ingresos; al parecer la única forma es mejorar los recaudos de impuestos que sólo se va a lograr cuando se actualice la base catastral de la ciudad.

Lo más grave es que en vez de estar buscando personas idóneas para ejercer esos cargos, EL amigo gastó buena parte de su capital político para hacer elegir a Francisco Rojas Birry como Personero Distrital. Nadie puede negar que Rojas es un excelente personaje. Es un indígena Embera que nació en el Chocó, en las más paupérrimas condiciones de vida. Sin embargo, eso no le impidió ser uno de los políticos de izquierda más reconocidos del país. Participó en la Asamblea Nacional Constituyente como representante de los pueblos aborígenes y después en el Senado, donde se volvió amigo del actual alcalde. En otras palabras Rojas es un indiazo.

Pero una cosa es ser indígena y ex congresista y otra muy diferente es tener la hoja de vida necesaria para ser Personero de Bogotá. Primero, tiene una clara inhabilidad pues fue sancionado por la Procuraduría por recomendar a sus amigos en la Contraloría cuando era congresista. Además, según la ley nadie puede ser elegido en ese cargo si ha recibido dineros del erario distrital en los 12 meses anteriores a su nombramiento. Rojas Birry fue contratado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, para hacer unas asesorías a la alcaldía con dineros de un convenio de la administración distrital con la oficina internacional.

Si Rojas Birry fuera tan bueno como dicen quienes lo defienden, él mismo se habría declarado impedido para ser Personero. Así habría salvado a EL amigo y probablemente el encargado de controlar a los 65.000 empleados del Distrito sería alguien distante del actual alcalde. Es curioso como el Polo se opuso a la elección del Contralor General de la Nación, porque decían que era muy cercano al Gobierno Nacional, pero ahora votaron casi de forma unánime por Rojas Birry.

El único concejal del Polo que se opuso a su elección fue Carlos Vicente de Roux, quien en una entrevista con El Tiempo comparó la elección de Rojas con la posibilidad de que José Obdulio Gaviria fuera el Procurador de Uribe. Igualmente dijo que según el reglamento jurídico, los concejales que votaron por el actual personero pueden perder su curul.

Pero parece que a EL alcalde eso no le importa. La ciudad es la que puede sufrir, imaginémonos una crisis institucional donde tanto el Personero como 40 concejales que votaron por Rojas tuvieran que ser retirados de sus cargos. Bogotá volvería a ser la ciudad que fue antes de la década de los 90. Una capital gobernada por los sinvergüenzas politiqueros que no tienen el menor problema en nombrar a sus amigos, en robarse los presupuestos o en crear las políticas erróneas.

Basta ver si el alcalde va a seguir cometiendo indiadas, o si al contrario va a demostrar que seguir el ejemplo de Castro, Mockus, Peñalosa y Garzón no es tan difícil. El futuro del Polo depende en gran medida de la actuación de un burgomaestre que no sea EL vecino, ni EL amigo sino EL alcalde.

2 comentarios:

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  2. No estoy seguro de cual es peor error, si el hecho que el Polo lo escogiera para representarlo en las elecciones del segundo puesto de eleccion electoral más importante del pais, el que ubiera banderas de la ANAPO por doquier en la celebracion cuando gano las elecciones cuando se supone que es del Polo y no del desaparecido partido familiar (cuando se fusionaron, cambiaron su bandera, aceptenlo), o que halla sido escogido en base a la premisa que un metro volvera moderna a Bogota... En lo personal creo que el Polo la embarro y perdio cualquier posibilidad de presidencia cuando Samuel Moreno se volvio alcalde, ojala me equivoque

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